- Represente del Municipio Autónomo: “si no nos morimos de una enfermedad curable, nos moriremos de una bala”

A cuatro días de iniciar un plantón en el Zócalo de Oaxaca, habitantes del Municipio Autónomo de San Juan Copala, requieren de víveres para sostener su lucha y “exigir justicia al mal gobierno”. Asimismo expresaron, en voz de Mariana Flores López, representante del Municipio Autónomo, que no se irán hasta “que las personas puedan caminar libremente en San Juan Copala”.
Mariana Flores igualmente informó en entrevista la situación médica de las menores Adela Ramírez López de 14 años y Elena Ramírez López de 17 años, heridas durante la incursión de la Policía Estatal y paramilitares en Copala, “la mayor que es Elena sigue hospitalizada, pero la más chica fue trasladada a México, pero nos dijeron que no se puede hacer nada por ella, que no la van a operar, que va a quedar paralítica”.
También indicó que no han recibido respuesta alguna del Gobierno Estatal desde que instalaron el plantón, pero aclaró que anteriormente el Gobierno les ofreció una mesa de negociación, la cual rechazaron porque no ha habido ningún detenido por las muertes de activistas e integrantes del Municipio Autónomo que se suscitaron este año.
Sobre la situación que impera en San Juan Copala, la representante del Municipio Autónomo declaró que ella y otras compañeras salieron de la comunidad hace poco y que el conflicto se agravó el 28 de noviembre cuando miembros de la UBISORT no permitieron a los activistas de Atenco llegar a Copala; fue entonces cuando miembros de la UBISORT “tomaron el Palacio, las mujeres fueron agredidas, casa por casa, entraron a la tiendas de las personas, robaron los productos”.
Y continuó su relato: “hasta ahora no podemos transitar libremente, no hay agua, ni luz ni servicio médico, los niños ya perdieron el ciclo escolar. Nosotras como mujeres somos las que arriesgamos la vida para conseguir un poco de alimentos para nuestros familiares, para que no mueran de hambre”.
Finalizó la entrevista diciendo, “si no nos morimos de una enfermedad curable, nos moriremos de una bala, porque los disparos son constantes, tenemos que salir de noche o de madrugada, la situación es peor que vivir en una prisión”.
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