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Existe un código de escritura "maravilloso y universal" que se lee en la oscuridad con los dedos. Éste es generado por seis puntos que abarcan menos de un centímetro. De estos puntos "se combinan todas la letras del abecedario, signos de puntuación, vocales acentuadas y demás" expresó referente al código Braille, Esperanza Martínez Matus, encargada de la biblioteca para invidentes Jorge Luis Borges.
Este método, que fue creado por Louis Braille (de ahí su nombre) tiene sus bases en el sistema de lecto-escritura (a base de puntos y rayas en relieve) inventado por un capitán de artillera del ejército francés llamado Charles Barbier de la Serre, para que sus soldados pudieran enviarse mensajes en la oscuridad*. En la biblioteca Jorge Luis Borges, una de las tareas es "la difusión y enseñanza del código braille, no es un centro de rehabilitación, pero ofrecemos este taller de manera gratuita, a toda la población, videntes e invidentes, que estén interesados y quieran aprender" señaló Martínez Matus.
El código, que una persona sin problemas visuales puede llegar a aprender en un mes, se vuelve más tardado para quienes no pueden ver, "hay personas adultas que tardan meses en aprenderlo, y más si han pasado la mayoría de su edad aislados y sobreprotegidos. El entorno de sobreprotección o segregación impide que la persona ciega tenga confianza en su capacidad", no obstante, Martínez Matus, aseguró que "cada persona tiene su ritmo de aprendizaje y acá no se les apura".
Además de este taller, la biblioteca fundada en 1996 por el pintor Francisco Toledo, ofrece el servicio de préstamos de libros en braille, ya sea en la sala o a domicilio, y alberga aproximadamente 700 títulos, "a veces cada título tiene cinco o seis volúmenes, como el libro “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez que tiene siete volúmenes, pues el código hace que los libros sean más voluminosos".
Asimismo, "hay libros en braille de literatura clásica, contemporánea, diccionarios, libros en tinta de la preparatoria abierta, revistas que manda la Organización Nacional de Ciegos Españoles y la Fundación Braille del Uruguay, audio-libros de novelas y poesías.
También existe el servicio de computadoras, que con un escáner y un programa de voz, permite a las personas ciegas, escuchar cualquier texto o algún libro que no esté en braille y que necesiten estudiar. El libro se escanea y las personas lo van escuchando", dijo Esperanza Martínez.
Actualmente esta biblioteca comparte instalaciones con la Biblioteca Infantil, en José López Alavez 1342, Barrio de Xochimilco, luego que su fundador la diera en custodia a la fundación Alfredo Harp Helú, y está abierta de 9 a.m. a 2 p.m. y de 5 a 7 p.m. "El taller de braille es una hora y son tres días a la semana, es gratuito y se le proporciona el material para la escritura que es el punzón y la regleta" aseguró Martínez Matus. *Pronto Barbier se percató de que su sistema podría ser de mucha utilidad para los limitados visuales, y en 1821 lo puso a disposición de la Institución de Jóvenes Ciegos. El nuevo método se llamaba Sonografía, y se basaba en diversas combinaciones de puntos y rayas formando signos que representaban los diferentes sonidos del lenguaje; pero este sistema no permitía el deletreo de las palabras, la acentuación de las vocales, el uso de los signos de puntuación, ni tampoco preveía la realización de operaciones matemáticas o la escritura de partituras musicales.
Contando con trece años de edad, Luis Braille, decidió abordar la tarea de simplificar el método sonográfico de Barbier y completarlo en los aspectos que resultaran imprescindibles para disponer de un auténtico alfabeto. Después de algunos meses de trabajo, había encontrado un medio de formar todas las letras, los acentos, los signos de puntuación y los signos matemáticos utilizando sólo seis puntos y algunas rayas horizontales que más adelante eliminaría. http://binanet.bnjm.cu/braille/luis_braille.htm
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