 Jacobo Silva, ex comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y ex preso político expuso en una plática que concedió en las instalaciones de la Sección 22 del magisterio oaxaqueño que, “la lucha armada se justifica donde quiera que haya represión y que no se respete la voluntad popular, donde se haga fraude a quienes optan por la lucha legal. El estado mismo está planteando que es posible esa otra vía“.
Sin embargo, remarcó que la lucha armada tradicional, con la visión que plantearon las guerrillas de los años sesenta y setenta, ya no son válidos y agregó que la propuesta que él y su compañera y ex guerrillera Gloria Arenas proponen es la del poder popular, la que no valida la necesidad de una vanguardia, la que habla de funcionar de forma horizontal, de no tomar el poder para generar los cambios radicales en la sociedad.
Asimismo dijo que la propuesta que tienen y que se gestó con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, no es la única, porque en América Latina se han generado otras vías de cambio, aunque no radicales.
Señaló cuatro opciones de lucha, la primera dijo es la de la lucha armada desde la visión tradicional que se usó desde los años sesenta en América Latina; la segunda es la lucha armada pero desde la visión de lo que llamamos el poder popular, que otros llaman autonomista; y si hablamos de la lucha electoral hay otras dos opciones, la de la vía de los partidos políticos con una visión de socialdemocracia que no busca un cambio radical sino un cambio político superficial; y la última opción es la de la toma del poder para una transformación radical y profunda, al menos como planteamiento, que se efectúa en Sudamérica.
Para ampliar la propuesta de poder popular, Jacobo Silva, expresó que no se requiere de una vanguardia, ya sea una clase social o un partido político, para dirigir el movimiento social desde arriba, porque no podría hablarse de un cambio profundo. En cambio expuso que el poder popular “dice que no hay que esperar a la toma del poder para realizar los cambios, sino que hay que hacerlos desde el proceso de la lucha“.
El ex guerrillero también habló de la lucha armada como alternativa, pero desde la concepción del poder popular y añadió que las luchas armadas se mantienen, aunque muchas veces no se vean, pues las estrategias así lo requieren.
Para ejemplificar, mencionó que “el movimiento popular de Oaxaca rebasó a los grupos armados, pero hubo movimientos revolucionarios, pero por cuestiones de otro tipo no se pueden manejar cuestiones concretas, por cuestiones de seguridad”.
Igualmente dijo que la propuesta que apoyan, de poder popular, la encontraron durante su caminar en el ERPI, pues “la necesidad misma nos va obligando, porque al llegar a la población campesina e indígena, conocimos esa forma de relacionarse entre los pueblos indígenas y nos obligó a modificar la concepción, porque se trataba de ya no llegar a ordenar, de no llegar con la propuesta acabada sino a consultar a la población y a actuar conforme esa gente deseaba actuar”.
“La necesidad de incorporar a grandes sectores de la población fue lo que también nos hizo cambiar y creo que para bien porque fue entonces que tuvimos más presencia y nuestra seguridad estuvo garantizada en el monte”, dijo Jacobo Silva.
Finalmente, se refirió al asesinato de un de los comandantes del ERPI, Ramiro, y expresó que él era responsable de un área militar de Guerrero y que murió a manos de un sicario del narcotráfico, porque se negó a unirse a los grupos de la droga, “hubo intentos de subordinarlo a sus intereses, llegaron a ofrecerle mucho dinero, hombres y un helicóptero para cuando hubiera peligro y él nunca aceptó”.
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