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Soy homosexual… ¿Y? exclamó Jorge Toral después que superó la homofobia que mantenía desde su pubertad, “al llegar a la universidad, una chava se me acercó y me dijo: me das confianza, sabes soy lesbiana ¡Puta madre! Si ella lo acepta ¿yo por qué no?”.
Fue entonces cuando transformó su vida, al igual que su forma de pensar, vestir y hasta el color de cabello.
“Lo que más valoro de la vida es sentirme a gusto conmigo mismo. Si muriera ahora, me iría feliz”. Por eso, Jorge no entiende a los llamados gays de closet, “¡qué hueva vivir como ellos, imagínate reprimir lo que eres!” El joven de 20 años, que desde su infancia se sentía atraído por los hombres, los cosméticos y la ropa de su madre, asegura que “en Oaxaca hay un grado de represión muy alto”, tanto que “hasta hombres casados y con hijos, no se atreven a declarar sus tendencias sexuales”. Asimismo, enfatizó que existen hombres que juran, no deben acercarse a los homosexuales porque se les pega, “y mira, acaban conmigo”. La discriminación de quienes prefieren cambiarse de acera para no chocar con él, se acumula con la actitud de quienes le gritan en la calle “vulgaridad y media”. Situaciones que padecía con menor frecuencia en el Istmo, de donde es originario. No obstante, se podría creer que por las costumbres de su región, es totalmente aceptado por su familia, sin embargo su situación es otra, “no necesité decirle a mis padres cómo era, ellos sabían, pero se hacían de la vista gorda. Es frustrante, es difícil hablar con ellos porque me dicen que aceptan que sea homosexual, pero que no lo demuestre”. La no aceptación a la homosexualidad, este “rechazo a lo diferente” se agudiza por las exigencias sociales, “debo demostrar que soy hombre, sino entonces soy gay”, asegura Martha Aparicio Rojas, Presidenta de Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellanos. Además, “el desprecio a lo homosexual se marca desde la niñez”, que equivale a la desvalorización hacia lo femenino, porque de acuerdo a la investigadora un hombre que es homosexual, es alguien parecido a una mujer, si notamos que en la sociedad ya de por sí hay inequidad de género, ellos serán menos valorizados. Ante tan suposición, existen estadísticas recopiladas por el periodista Fernando Del Collado, quien asegura en su libro “Homofobia. Odio, crimen y justicia”, que más de mil homosexuales han sido brutalmente asesinados en México durante un lapso de 10 años (1995-2005), de los cuales el 98% sigue impune. Lo anterior es entendido porque “el prejuicio guía las investigaciones. Es vergonzoso. Encontramos pesquisas que no se realizan, testimonios que no se siguen, toma de declaraciones a los deudos con un alto índice de valoración de juicio. Se demuestra que las autoridades buscan siempre en este tipo de crímenes encasillarlos en lo pasional” afirma Del Collado. La experta Martha Aparicio menciona que crear instituciones específicas para la atención a homosexuales sería excluirlos más, ya que “ellos también tienen derecho de ir a la Procuraduría a denunciar agravios en su contra”, sin embargo, en lo que respecta a Jorge Toral, expresa que desearía una dependencia que los defendiera, “nos discriminan cañón, si a las mujeres las ignoran, imagínate a nosotros”. Después de todo, Jorge quien prefiere ser llamado por su nombre y no por una palabra despectiva, sólo pide respeto, ya que “ser homosexual es sólo una característica más de mi personalidad. A algunos les gusta el blanco y a mi el color negro”.
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