Venimos de un mundo donde la esperanza y la posibilidad de vivirla son raras. Un mundo devastador, en más de un sentido, donde los hombres y las mujeres, lo mismo que la naturaleza toda, sólo tienen sentido en la medida en que sirven para crecer y fortalecer un mundo que no es de ellos y ellas, un mundo que no es nuestro. Un mundo que no es de nadie, y que sin embargo vamos con él y nos lleva a la muerte. En ese mundo, pensar, ya no digamos intentar vivir, la vida de otro modo es una locura, y en ocasiones, hasta un delito, aún y cuando no haces daño a los demás (y quizás por eso).
Llegamos a Oaxaca, entre otras razones, porque habíamos escuchado hablar de rebeldías. Habíamos escuchado hablar de un movimiento social que en el 2006 puso en serios aprietos al sistema que rige nuestras vidas. No entendíamos muy bien de qué se trataba. Aunque también habíamos escuchado hablar de que ese movimiento había sido aniquilado por el terror de Estado.
Nosotros que nos resistimos a vivir ese mundo de muerte, tuvimos la fortuna de viajar a Oaxaca y conocer algo de lo que es y de lo que no es. De entre las varias maravillas que hemos encontrado, conocimos un proyecto de vida que se llama Centro Autónomo para la Creación Intercultural de Tecnologías Apropiadas (CACITA), ubicado en San Pablo Etla, un municipio indígena conurbado de la ciudad de Oaxaca. Se trata de una iniciativa de reflexión en la acción que nació en el 2004 a partir de la Universidad de la Tierra de Oaxaca.
CACITA es una apuesta por la vida, a partir justamente de recuperar la capacidad social de crear y re-crear las tecnologías, desde una óptica convivial y sensata. Es decir, la capacidad de hacer tecnología vuelve a manos de la “gente de a pie”, quien la usa sin dañar a otros y otras y sin perjudicar a la Madre Tierra. Por eso, compartir es en la base de este proyecto, o como ellos dicen, “ante los derechos de propiedad intelectual, el famoso Copyright, practicamos el Copyleft: uso libre [y compartido] de todo lo que sabemos”.(1)
Se trata de un rompimiento radical con la ilusión del “desarrollismo” y “la modernidad” y, en cierto sentido, un necesario re-torno a lo que somos. La tecnología no nos gobierna, nosotros la gobernamos a ella y no la usamos para explotar y/o someter a las y los otros; esa es la apuesta, que la tecnología sea nuestra y sea apropiada.
Como los mismos miembros y miembras del proyecto platican:
Estas herramientas de trabajo las construimos de manera artesanal, procurando reciclar la mayor cantidad de material posible, manteniendo su costo accesible y estimulando el ingenio creativo de la gente para resolver problemas comunes y satisfacer necesidades básicas.
Construyen bicimáquinas con múltiples usos, desde desgranadoras de maíz y licuadoras, hasta generadoras de electricidad y bombas para pozos. Re-inventan e inventan sanitarios ecológicos secos, tecnología solar (hornos, calentadores de agua, etc.), sistemas caseros de tratamientos de aguas grises, entre otras herramientas. Sus saberes, su experiencia la comparten a través de talleres, caravanas andantes y otros modos. Utilizan la conmoción y el contagio, pues “se trata de moverse con el otro, no de mover al otro, de hacerlo con todo lo que uno es, no sólo con la cabeza. Se trata también de que la adopción de la tecnología se haga por el contagio de su presencia, por el interés que suscita su operación.”
Hace apenas unos días nos llegó un correo en el que las y los miembros de este proyecto nos invitan a colaborar con ell@s, ya que tienen un pequeño problema:
Para poder crecer en nuestro continuo aprendizaje, necesitamos del crecimiento de nuestro espacio físico de trabajo, para lo que hemos logrado adquirir con la ayuda de tod@s ustedes el predio contiguo a C.A.C.I.T.A (…) el cual está destinado para la construcción de un albergue para jóvenes de nuestros pueblos y comunidades de México y el mundo (…) actualmente se ha logrado liquidar el 67% de los $90000 a pagar para la adquisición total del predio. Por lo que faltan $30000…
Para hacer frente a esa contingencia, CACITA está organizando una Kermes Popular mañana 16 de agosto, a realizarse en el la plazuela de El Carmen Alto, Oaxaca (desde las 9 de la mañana). Hacen un llamado a que nos solidaricemos, colaborando con algo, yendo a divertirnos ese día a la kermes o de algún otro modo que se nos ocurra. Cada quien verá.
CACITA es, a pesar de los defectos que le encontremos, una pequeña gran esperanza. Es también una posibilidad de ver y de vernos, una ventana, pues, retomando sus propias palabras, “en vez de expandirnos y crecer indefinidamente, nos gustaría imaginar que otros CACITAS igualmente autónomos surjan en otras partes y entre todos formemos una red de mutuo aprendizaje y apoyo”.
Como ésta, hay muchas otras ventanas y esperanzas. Y qué bueno que las hay, porque estamos a tiempo de volver a creer en la vida, en nosotros y nosotras.
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Comentarios
vivo fuera de mexico... y me gustaria poder estar mas cerca de lo que hacen,.,,, y haci pasar toda informacion,, y viceversa y creear mas alternativas para mi tierra....
saludos y pa arriba cabrones...
Gracias
UN SALUDO CORDIAL GRACIAS
ATTE VILETA ENCISO
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