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Para angelita y blanquita
En mi primer relato (cuando gané millones de pesos) les conté mi sueño de tener una joven secretaria particular pintora, chofer y karateca. En el segundo presenté a mi amiga “gurú”. En el tercero, (un amor especial) aparece una amiga cibernauta misteriosa, que también es pintora. No sabía mucho sobre ella, ya que nunca me dijo su verdadero nombren ni mucho menos el país en que vivía. Un día que tanto esperaba, mi amiga cibernauta, me citó en el café “Terranova”, situado en plano zócalo de esta ciudad.
Como siempre tengo la costumbre de llegar antes de la hora convenida, me senté a esperarla. Cuando de lejos veo acercarse a una joven, cuyo cuerpecito he visto en más de cien fotos. Mi viejo y débil corazón saltó de alegría. Al acercarse con su brillante y colorida sonrisa que alegra mi alma, se iluminó mi memoria y comprobé que la secretaria de mi sueño y mi amiga cibernauta ¡eran la misma¡ En ese momento le di las gracias a la Energía Cósmica Inteligente, a todos los dioses que son uno y a la ley de atracción, por convertir en realidad mí sueño. Casi me caigo de la silla cuando me dijo: “querido y precioso profesor, me alegro de conocerlo personalmente”. Mi máquina bombeadora de sangre, estuvo a punto de explotar de alegría y felicidad. A pesar de mis casi ochenta años, no se me paró el corazón. La abracé con mucho cariño y amor, como un padre que ve de nuevo a su hija, después de 27 años, que se la quitaron. Lo primero que me dijo, cuando saboreábamos un café, fue que por fin era una empresaria exitosa. Sus ventas y cadenas ya le permitían dedicarse completamente a su pasión: ser artista plástica. Muy orgullosa me informó que vivía en la misma ciudad de Oaxaca, en una preciosa casa en el cerro de san Felipe del Agua. Feliz expresó que es propietaria de una camioneta azul celeste del año, que ella misma maneja. Pero mi alegría mayor, fue que su bello cuerpecito estaba cubierto con el más colorido vestido, que hayan visto mis ojos. Era de luz y color, como las pinturas de Afremov. Sus lindos zapatitos eran de cristal, como los que llevó cenicienta al baile. Estaba convertida en una princesita LIBRE Y FELIZ. Su mirada luminosa y alegre estaba enmarcada por su cabellera negra que tenía suelta, adornando sus adorables y besables hombros morenos. Luego de platicar ampliamente le informé de mi amiga gurú. Me dijo que le gustaría mucho conocerla. Le contesté que pronto nos reuniríamos los tres en mi cueva de viejo lobo cibernauta desdentado.. Sonriendo alegremente me respondió: “lindo profesor hasta que conoceré su cueva. Llevo dos años chateando diariamente con usted, que ya quiero entrar a ella, para conocer el lugar donde ríe y llora solitariamente. Donde mientras redacta su diario personal, escucha la más bella música. Donde en su pantalla gigante goza de películas de arte y con mensajes humanos. Donde disfruta de videos, en DVD, musicales. Donde querido profesor descansa su vieja osamenta y su espíritu libre e inmortal se expande y se une al todo, a la gran energía cósmica. Al despedirnos la acompañé a su camioneta, la envolví en un abrazo lleno de amor paternal. Quien nos viera pensaría que somos padre e hija. Al tener su mejilla cerca de mis labios, no pude evitar darle un beso cariñoso. Quedamos en que le hablaría por teléfono para informarle de la fecha, la hora y la dirección de mi cueva. Cuando vi cómo se alejaba la azulosa camioneta, saqué mi celular y marqué el número de mi maestra espiritual. De nuevo saltó mi corazón, cuando escuché la tierna y dulce voz de mi gurú. Brevemente le informé del encuentro con mi amiga cibernauta. Al enterarse contestó con mucha alegría: “maestro ahora ya somos tres amigos”. Así es mi adorable maestra, le respondí. Fue un sábado temprano cuando nos reunimos en “nuestra cueva”. La pequeña llegó adornada con otro vestido luminoso y colorido como el que lucía la vez anterior. La gurú en cambio llegó con un conjunto de minifalda, de color negro, estilo karateca, en los que se podía admirar sus adorables senos, así como el par de hermosas y exuberantes piernas. Pero lo que hizo acelerar mi corazón y que perdiera su ritmo armonioso, fue su cinturita blanca y su divino “traste”. Para los que no saben argentinismos, traste quiere decir caderas. Ya con esos dos ángeles encarnados en mis amigas, sentadas en mi cama, una a mi izquierda y la otra a mi derecha, nos pusimos a platicar de nuestras vidas y agradecer a Dios y a la ley de atracción que no hayan reunido. Inspirados los tres cantamos “coincidir”. Después la lobita, alegremente nos propuso que firmemos con nuestra sangre, al estilo gitano, un pacto de amistad inquebrantable e inmortal. Agregó que debemos gozar el aquí y ahora hasta nuestra muerte. Agregué, demostrando mi despertar de conciencia y mi desarrollo espiritual, que fuimos familiares o amantes en nuestras vidas anteriores y que en nuestras próximas encarnaciones lo seguiremos siendo. Por eso nuestro pacto de amistad es inmortal. Ellas a coro gritaron, como dos mosqueteras: “Estamos de acuerdo maestro”. Enseguida empezamos a planear nuestras próximas actividades. La gurú propuso que salgamos de viaje cada domingo a las 7 regiones de Oaxaca. Alternadamente llevaríamos “nuestras” camionetas. Un domingo la blanca y otro la celeste. Algo muy importante fue cuando la pintora preguntó: “y si alguno o los tres encontramos nuestra pareja de amor? Los tres como uno solo, afirmamos que ningún hombre o mujer nos separaría.
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