Teclas al Desnudo
En la inmensidad del desierto de la noche
en medio de la montaña el joven miliciano
recuerda a Celia, la barricadera
la mujer que andaba con su hijo en marchas,
plantones... la diosa guerrera
de senos de adolescente...
La mujer que hacía el amor como poseída
por siete mares, un cosmos y cien dioses.
El joven miliciano observa la foto
llora, los recuerdos se agolpan
"Papa, yo cuando sea grande quiero ser como tu...
guerrillero, defender a mi pueblo, a mi patria"
Recuerda que el le contestaba:"Apenas tienes
7 años tienes que estudiar primero..
hay mil trincheras, mil arcoiris, mil caminos
que conducen a la liberación nacional.
Yo a tu edad jugaba, soñaba, me colgaba como chango
de los árboles, me enanoraba de las niñas
era un amor sano..enamorate de la vida...la vida es bella.
El joven miliciano y el violín del abuelo.
El joven miliciano y el EZLN, el grito
que rompio el cielo de los poderosos...
el ¡Ya Basta!.
El joven miliciano que se mansturba
recordando a la joven Celia,
a la comandanta de Calicanto,
su fina piel de jaguar, su clítoris divino,
sediento, ansioso como durazno dulce.
En fin el joven miliciano y las lunas de la montaña
las estrellas en el firmamento, las armas
que se levantaron para disparar paz digna y justicia.
Es de madrugada... y recuerda en las palabras
de Celia..."Amor, te llevo en mis venas, en mis entrañas...
eres el loco, el soñador, el rebelde... otro mundo,
otra patria, otra Oaxaca son posibles. Soñemos y actuemos".
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