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Escrito por Gonzalo Santiago García/ La barrikada
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Jueves, 17 de Septiembre de 2009 17:38 |
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Teclas al Desnudo
Habita en tus desiertos. . . una enorme lengua de toro, que empieza a introducirse en tus regiones devastadas por una guerra bacteriológica. Los movimientos de los kilómetros de humedad son pausados, circulares y poéticos. De las cabezas de la bestia, extraños sonidos forman una espuma verdosa, pestilente. Las manos son como el fuego que explora los montes secos, montes erógenos que se convierten en volcanes, asertivos. Manos, lava, manos-sangre, manos-dioses fragmentados que fabrican chimeneas en tus muslos, en tu vagina que se multiplican en cientos. Explotan en el interior de tu abismo ansioso bombas de sal. La lengua se mezcla de venenos, polen y miel humana. Me imploras, me ruegas al extremo unas lagrimas cruzan tu rostro de papel, que el demonio devore tus gritos y soledades. Quieres que te penetre con la furia de mil presos. . . y sólo pienso en él... en el DIOS BASTARDO que me ha agotado la capacidad de ser demonio. . . y solo soy una pintura de un cristo en un muro de una ciudad sorda.
II Te espanta la bestia humana que duerme bajo un cielo acorazado. Te espantan los relámpagos el fuego que origina muerte. La muerte que produce toneladas de un olvido amargo. A. . . Te espantan los pasos en la oscuridad que se aproximan a tu cuerpo pequeño y le fabrican un amor virtual. Te espanta la locura humana. . . tu semblante se tensa hasta la ruptura Lloras en silencio. . . en las noches. Caminando entre tranvías depositas una urna de cristal, debajo de una tierra negra. . . Escuchas de los arbustos una procesión de lamentos de asesinos, violadores. . . Traficantes de órganos. . . tratantes de blancas la crueldad, mi muerte se acumula en tus trescientos corazones. . . Perdóname. . . la muerte me golpea en los párpados, en la espalda, en los pies, en las uñas. . . Perdóname. . . por morir en vida. . . por esta amargura de siglos. En algún lugar. . . se detendrán mis muertos para hacerte el amor. . .
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