“Huele a pintura fresca: borran los grafiti. Son garabatos, dicen, son garrapatas, gargajos, groserías. Y borran raspan, cubren y recubren para que parezca que nada sucedió, que nada sucede. Sin embargo, ya no somos los mismos. Hemos cambiado. Bajo los grafitis y las pintas maquilladas resuena todavía el grito de miles de gargantas.”
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Hace unos meses, navegando en internet, conocí a una gurú o maestra espiritual. Estaba investigando temas esotéricos, para mi próximo libro. Al entrar al buscador google, pedí “esoterismo” y entre otras apareció una página, con artículos de Saint Germain. En dicho lugar estaba una dirección de correo. Inmediatamente les envié un mensaje, pidiéndoles información. El mismo día me contestaron, invitándome a un curso de metafísica y agregando un número telefónico. Sin pensarlo mucho les hablé y me respondió una dulce y melodiosa voz femenina, dándome la dirección de su local. La anoté y me dirigí a ese lugar.
El guerrero debe cultivar las ciencias y las artes y con ellas ser también el guardián de su pueblo. Subcomandante Insurgente Marcos
Cuentan nuestros más primeros, que hubo un tiempo en que todo era leyenda. Y cuentan también nuestros ancestros, los Binigula’sa, que en nuestra tierra que arde, que es lo que significa Guisi’i, hubo, y hay aún, un cerro muy antiguo, tan antiguo como la palabra que nos dicen. Hay, en el pueblo más antiguo del Istmo, que es Tehuantepec, un cerro que se llama Daani Beedxe (Cerro del Tigre), que da nombre a este pueblo, ya que Tehuantepec igual es Cerro del Tigre (Tecuani-tepetl) en náhuatl, y ese lugar, el Daani Beedxe, tiene una historia grande, la cual les contaré, tratando de reproducir lo que escuché de los Binigula’sa.
“Este poeta delicado Querría ser aquel comandante Que querría ser aquel filósofo Que querría ser aquel dirigente Que guarda en una gaveta con llave Los versos que escribe de noche.” Roberto Fernández Retamar
Esta historia es de cuando intentamos tomar el cielo por asalto y dios nos corrió a balazos. Cargamos nuestras mochilas con tantos rezos y oraciones, algún que otro cancionero y dos o tres cuerdas de repuesto… pero sucedió que el teléfono rojo estaba descompuesto.