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Mónica Toimil, lideresa del Consejo Regional Obrero y Campesino de Tuxtepec (Crocut), aseguró que continuará con la lucha que emprendió su hermano César, quien fue asesinado en el 2005. No obstante dijo, no seguirá los métodos basados en las armas, “mi trabajo va a ser a nivel organizativo, participativo, productivo y educacional”, enfatizó en entrevista.
Asimismo, aseguró que su organización hace gestiones, a través de diversas instancias, para proyectos destinados a la gente del campo, por lo que expuso, “no necesitamos pedir directamente el apoyo del gobernador. No creo que exista un acercamiento porque pedimos algo muy difícil en México: que se aclare el asesinato de mi hermano”.
Mónica, quien recibió la dirigencia del Crocut cuatro meses después del homicidio de su hermano, confiesa que vivió momentos de miedo por la incertidumbre que le causó la muerte de César. “Los cambios que llegaron con este cargo fueron de mucho aprendizaje: tener que hablar con autoridades, gestionar con el municipio, aprender a conocer la gente” indicó Mónica. Su vida se transformó, pues ella vivía en Alemania desde hace 20 años y sólo venía a Oaxaca por temporadas. Actualmente, el Crocut se encuentra dividido, “cada grupo tiene un liderazgo, la mayoría de la gente se quedó aquí” y agregó que la organización está en un proceso de reacomodo, que puede llevar muchos años. De igual forma, Mónica Toimil mencionó que buscará trabajar con los medios de información, tema que su hermano no abordó, “es muy importante porque hay mucha tergiversación de lo que pasa allá”. Y como referencia, aludió a la acusación que se hizo sobre su hermano en el 2003, cuando se manejó en los medios informativos y comunicados que el Crocut era un grupo paramiliar que había ingresado a Santa María Yaviche, dejando un muerto y ocho heridos. “Cuando te cuentan bien, este grupo del CIPO, que supuestamente es una organización de indígenas y para indígenas, les robó como 20 mil pesos a cada persona para una cooperativa de transporte, nunca les dieron los dividendos. Ellos se rebelaron contra eso y le pidieron a mi hermano que los apoyara. César nunca intentó manipularlos o jalarlos”. Lo malo es que la información se mueve a nivel internet y el error de la organización y de César fue nunca desmentirla, puesto que Toimil consideraba que era una pérdida de tiempo porque los medios desvirtuaban la información, puntualizó Mónica. Mónica también reconoció que hubo errores, como “el llegar a morir o disparar con las armas, pero que en su momento no hubo otra forma de solucionar el conflicto en la zona de Tuxtepec”. Finalmente, expuso que el Crocut tiene actualmente más espacios para que la gente tome sus decisiones y responsabilidades. “Es una herencia de César que la gente se organice”.
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