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Sociedad - Entrevista
Escrito por Víctor Leonel Juan Martínez   
Martes, 18 de Noviembre de 2008 19:42

Mexicanos sin fronteras: Inmigración y xenofobia en E. U.

Washington D.C. (EUA). El otoño llegó hoy a la capital estadounidense y vaya que se nota. La cita con Ricardo es en el populoso barrio de Columbia Heights en una fría y lluviosa mañana que contrasta con los soleados días anteriores. Busboys and poets, un tradicional café-librería —que es referente obligado de bohemios, luchadores sociales, intelectuales—,  nos resguarda de las inclemencias del tiempo.

No es casual que la reunión con Ricardo, coordinador general de Mexicanos sin fronteras sea en este lugar, ni tampoco que las oficinas de esta organización se encuentren en esta zona. El barrio de Columbia Heights, junto con su vecino Mont Pleasant constituyen una especie de  espacio fronterizo en que se va diluyendo la fastuosidad de Washington. Hasta hace poco tiempo, eran mayoritariamente habitados por afroamericanos; en 1968 ante el asesinato del dirigente Martin Luther King, hubo disturbios, casas incendiadas y una amplia movilización social en esta área.

En las últimas dos décadas en esta zona se fueron asentando los inmigrantes latinos que llegaban a trabajar en el área metropolitana de la capital estadounidense. El pasto en las aceras está sin podar, el pavimento de las calles presenta evidentes deformaciones, aparecen con mayor frecuencia anuncios en español. El abandono y descuido de los servicios públicos es notorio en algunas de estas calles. Contrasta con la limpieza, orden y suntuosidad del resto de la ciudad.

Pero las cosas están cambiando, nos dicen los washingtonians. Las políticas de “blanqueamiento” se han puesto en marcha en el área en los últimos años. Éstas consisten en promover construcciones de departamentos o viviendas con mayores comodidades para elevar sus precios; la implementación de mejoras en los servicios públicos, seguridad, etcétera. Un proceso paulatino que tiene como objetivo desplazar a la población con menores recursos, ante su imposibilidad de pagar los cada vez más elevados costos de la renta, los impuestos y servicios, y favorecer la llegada de personas de clase media hacia arriba. De ahí el término “blanqueamiento”, pues los mayoritariamente desplazados son los afroamericanos y latinos.

Sin embargo, lo cierto es que a contracorriente de esas intenciones el barrio se ha latinizado. Es notoria la presencia de personas de habla hispana, principalmente de centroamericanos, siguiendo los mexicanos. Existen varios restaurantes que ofrecen mexican o salvadoreña food. Como en todo Washington se han incrementado los anuncios en español en bancos y centros comerciales. Por eso aquí Mexicanos sin Fronteras  (MSF) tiene sus oficinas centrales.

 

Nace Mexicanos sin Fronteras

El coordinador general de MSF es Ricardo Juárez, originario del Estado de México, con 40 años de edad, de los cuales los últimos 13 los ha vivido en Estados Unidos. Es uno de los fundadores de lo que se resiste a llamar una organización: “Es más bien una lucha permanente, somos un movimiento de migrantes en lucha”, afirma. Y es que el movimiento por la defensa de los derechos de los inmigrantes ha cobrado una fortaleza notoria y, de la motivación original para organizarse: la solidaridad con compatriotas para apoyarlos a resolver problemáticas específicas; han pasado a otros ámbitos políticos y sociales. Sólo que los extremismos xenofóbicos también se han fortalecido en este país.

Los orígenes de MSF se remontan a inicios del siglo XXI. La presencia mexicana en el área de Washington DC y los estados vecinos (Virginia y Maryland) es bastante reciente, no histórica como en California o Texas: “Hace 12 o 15 años nos contábamos por cientos, de esta presencia minoritaria nos dábamos cuenta en las misas, se programaba una y no se llenaba el salón, ahora se hacen tres y no entran todos. En los últimos años es que la presencia mexicana se multiplicó”, recuerda Ricardo.

Antes que ellos arribaron los centroamericanos. Por eso entre 2000 y 2001 algunos mexicanos que se conocieron en este país se empezaron a reunir, un tanto por compartir sus ratos libres con los paisanos, pero también preocupados por diversas situaciones que tenían que enfrentar: despidos injustificados, retención de salarios, accidentes de trabajo y ausencia de seguridad social, redadas, vejaciones, etcétera. La mayoría trabajaba en la industria de la construcción, que entonces vivía el boom que condujo a la actual crisis económica en EUA.

Ricardo describe este proceso: “Coincidió que nos conocimos un grupo de mexicanos que vivíamos en distintas ciudades del área. Nos empezamos a reunir informalmente, vimos que   coincidíamos en varias cosas: nuestra simpatía con el movimiento zapatista, nuestra visión acerca de la problemática social; fue así como nos percatamos también que mis problemas, coincidían con los que tenían los papás de los alumnos de Teresita, o los de los compañeros de trabajo de los otros amigos. Teníamos necesidades muy específicas que no se atendían, entre otras cosas, por la ausencia de organizaciones pro-migrantes en el área u ongs que apoyaran. Dijimos entonces ‘hay que organizarnos’, pues el único referente que teníamos para pedir algún tipo de apoyo era el Consulado mexicano, pero en sus oficinas siempre han dicho que no atienden los problemas que enfrentamos sino únicamente pueden hacer trámites, como los de obtener un pasaporte”

“Tras una serie de reuniones, en la que no sólo había mexicanos sino también compañeros de otras nacionalidades, decidimos llamarnos Mexicanos sin Fronteras por distintas razones. La primera porque la migración de Centroamérica, deriva de una negociación entre el gobierno de Estados Unidos y las de los países de esa área, en que se abren fondos destinados a la creación de ong´s y agencias de apoyo a los  migrantes. Pero los mexicanos no teníamos nada.

“La segunda razón es que a nosotros nos interesa lo que pasa con los inmigrantes aquí en EU, pero también nos preocupa lo que sucede en México. Y decidimos que nuestra lucha no sólo era por nosotros aquí sino también por México. Por eso nos hemos solidarizado con las luchas de otros pueblos, por ejemplo la lucha que hubo en Oaxaca en 2006, o de otros pueblos indígenas o de compañeros migrantes en otros lugares.

“El otro punto es que un compañero centroamericano nos dijo ‘el 70 por ciento de los inmigrantes latinos en EU son mexicanos y mientras los mexicanos no se organicen los demás estamos jodidos’. Por eso al elegir el nombre de Mexicanos sin Fronteras, estableció el compromiso de que también iba dedicar su lucha a defender los derechos de los centroamericanos o sudamericanos que cruzan México para llegar a EU”.

De esa incipiente organización a la actualidad han transcurrido varios años. La militancia ha aumentado y se han unido cada vez más personas de origen centroamericano. Ahora MSF es la organización más importante en la zona de la capital estadounidense y sus estados vecinos; una posición estratégica en la que la presencia de esta organización es de gran importancia para el movimiento migrante en los Estados Unidos. Por eso, pese a que no sólo está constituida por mexicanos, no ha cambiado su nombre.

“Recientemente tuvimos una reunión en que propusimos cambiarle el nombre, ante la cada vez mayor presencia de otras nacionalidades, pero fueron los centroamericanos los que no quisieron. Dijeron que el nombre ya es conocido y si lo cambiamos se iban a sentir desprotegidos.”

Pronto las demandas iniciales de atender problemáticas individuales fueron rebasadas. La organización tuvo entonces un tránsito natural a un movimiento político social que confronta políticas anti inmigrantes y la cultura racista que prevalece en E.U.

A la par de ello, la organización alcanza la confianza y legitimidad de los inmigrantes latinos. Su coordinador lo atribuye a varios hechos: “el basarnos en trabajo comunitario, de no ser una organización tradicional, de que quienes servimos en la coordinación lo hacemos de manera gratuita y para coordinar esfuerzos no para ejercer autoridad, que tenemos a la consulta como base para tomar decisiones. Los gastos los sufragamos con cooperaciones, pero si establecemos una cuota para determinada actividad, no aceptamos que se de una cantidad mayor a la establecida, pues de ser así sobraría y podría prestarse a malas interpretaciones; aunque eso ahora ya no es tan funcional, pues ante la crisis económica hay mucha gente que requiere apoyos.

“La dirección y el sentido de la organización fue inspirada en la lucha del movimiento zapatista así como de otras luchas por las autonomías de los pueblos indígenas. El principio de mandar obedeciendo y el trabajo voluntario, son los pilares de esa lucha Todo ello dio confianza y legitimidad. Los inmigrantes somos un grupo que tenía necesidad de expresarse políticamente. Y bajo esta lucha contra las políticas anti inmigrantes MSF se convirtió en espacio para hacerla”.

Dio así un salto cuantitativo y cualitativo en su organización que actualmente tiene presencia en cuatro estados: Virginia, Maryland, Washington DC e Indianápolis, y se constituyen grupos en Delaware. “De pronto de ser un movimiento de cientos, nos vimos en la capacidad de movilizar miles de personas”.

 

Contra la xenofobia y políticas antiinmigrantes

La lucha de MSF se vio obligada a transitar a otra fase. En diversos estados y condados donde tienen presencia se realizaron reformas legales que violentaban los derechos de los migrantes y los dejaban en la indefensión. Hubo entonces de articular movilizaciones y enfrentar, en las calles y en la Corte estas acciones.

En 2005, en el condado de Manasas, Virginia, se opusieron a una ley que definía quienes constituían la familia (esposos, padres e hijos únicamente, excluyendo a otros familiares), y que tenía como propósito impedir que los migrantes tuvieran acceso a la vivienda, pues en ella sólo podría vivir una familia. Con esa ley lograron expulsar a más de 500 latinos. Las expulsiones motivaron la movilización de los migrantes latinos, con su actuación en las calles y en la Corte, lograron detener la aplicación de las medidas; actualmente tienen una demanda en el Departamento de Justicia al respecto.

En Richtmond, Virginia, entre 2005 y 2007, realizaron movilizaciones para protestar contra 40 propuestas de reformas legales anti inmigrantes. Lograron que la mayoría de estas reformas no fueran aprobadas.

En el condado de Culpeper, Virginia, en 2005 se aprobaron leyes en donde se castigaba a quienes dieran empleo o rentaran un departamento a inmigrantes, establecían al inglés como la única lengua. Se hicieron movilizaciones, reuniones con la alcaldía y dieron marcha atrás en esas decisiones.

En 2006, ha solicitud expresa, apoyan movilizaciones de estudiantes en Virginia, lo que muestra la legitimidad y alcances de MSF.

En las históricas movilizaciones que el movimiento migrante realizó en EU en abril de 2006, MSF fue parte del equipo coordinador teniendo bajo su responsabilidad el área de Washington DC y estados vecinos. El 1º de mayo de ese año, el movimiento convocó a la acción Un día sin Mexicanos. En el área de Washington la única organización que participó fue MSF. El argumento de otros grupos e incluso de la iglesia católica, fue que era contraproducente hacer un boicot si se estaba pidiendo la legalización. MSF hizo una consulta a los inmigrantes en el área, instalaron casillas para que votaran a favor o en contra de participar. El 97 por ciento votó por el boicot.

“Nuestro argumento fue que un Día sin Migrantes no tenia la intención de hacer un daño a las empresas donde trabajamos o a la economía de EU, sino simplemente decir ‘hoy no vamos a estar en el trabajo, en esa silla que ocupo, no voy a estar lavando los platos, sirviendo mesas, pizcando o enlatando productos. Para que sepan que no hay quien nos reemplace siquiera en los puestos que ocupamos en el trabajo, en la sociedad y en la economía. Y eso queremos que lo sepan y entiendan por qué se necesita una reforma migratoria’. Es decir con nuestra ausencia queríamos demostrarles que tan importante es nuestra presencia. Y fue muy exitoso el llamado”, recuerda Ricardo.

En 2007, se hicieron movilizaciones en Washington. Se pidió y se obtuvo, que la alcaldía declarara el 1º. de mayo como Día de los Migrantes.

 

Violación de derechos humanos de los migrantes

En los últimos meses se ha recrudecido la violación a los derechos humanos de los migrantes. En cada vez más condados y estados, han dotado a la policía local de atribuciones para detener a cualquier latino para exigirle compruebe su situación migratoria. Hasta hace poco esta era una tarea del servicio de inmigración estadounidense. Este nuevo endurecimiento en las medidas ha propiciado que miles de latinos sean detenidos y deportados; más aún, ello ha generado una desconfianza total hacia los cuerpos policíacos pues en caso de ser víctimas o testigos de algún delito, no los denuncia, pues temen pasar de víctimas a ser considerados criminales.

Por eso en la historia particular de MSF, consideran que su lucha mas dura ha sido en el condado Prince William, Virginia, en donde, en 2007, se dieron esas facultades a la policía local para que detuviera e interrogara a todo latino, aunque no se cometiera ninguna infracción. Bajo esa ley van más de 870 arrestos.

Ante esa situación los latinos en el área se movilizaron de diversas formas. Organizaron una caravana por diferentes ciudades para dar a conocer la situación, participaron alrededor de mil 500 vehículos en esta acción, además que hicieron festivales culturales para contrarrestar la campaña de odio. También realizaron un ayuno de 24 horas. El 2 de septiembre de 2007 se realizó la más grande movilización en el estado de Virginia de que se tenga memoria. Según reportes de la policía estatal marcharon al menos siete mil latinos.

En el centro histórico de Manasas, Gaudencio, un mexicano con su documentación en regla, puso en una barda de su propiedad un letrero exigiendo el respeto a los derechos humanos y el freno a la campaña de odio contra los inmigrantes latinos. La respuesta es un ejemplo de la percepción de una parte de la sociedad más conservadora y racista en los Estados Unidos: desde intentos de destrucción de la barda con bombas molotov, hasta la orden de las autoridades para quitar el letrero aduciendo que, dado que es una zona residencial, el uso de suelo no permite esas prácticas. Al momento de escribir estas líneas, las partes se encontraban en una negociación para solucionar esta situación.

Actualmente se tiene una demanda en la Corte federal contra esa ley; en este proceso cientos de latinos han ido a testimoniar. Esta lucha ejemplar motivó que MSF recibiera en 2007 el Premio a la defensa de los derechos humanos que otorga la Comisión de Derechos Humanos del condado de Prince William.

Economía e inmigración

Una de las ideas que los grupos anti inmigrantes han hecho circular por los Estados Unidos con relativo éxito, es que los inmigrantes sangran la economía de ese país pues, según esta versión: utilizan servicios públicos que se financian con dinero de los ciudadanos americanos y que poco aportan ante su limitada capacidad de compra y su tendencia al ahorro y al envío de remesas para sus países de origen.

Aunque las cifras de instituciones oficiales contradicen esta versión, pues los inmigrantes pagan millones de dólares en impuestos pese a ser indocumentados, pues son obligados a conseguir papeles falsos para ser contratados; además por esta misma razón no pueden exigir la devolución de los impuestos que les corresponden. Por otra parte, estudios de centros académicos y consultorías empresariales, han demostrado que muchas entidades dependen en gran medida de la cada vez mayor capacidad de compra de los latinos. Pero esto no lo sabe la sociedad estadounidense, particularmente en estados del sur, como Virginia, por lo cual es una razón más para hostigar a la comunidad latina.

Por esta razón, en 2007, MSF organizó una semana de boicot al comercio como parte de su lucha en Prince William; durante estos días promovieron que la comunidad latina no comprara en comercios de este condado. Sin embargo, también es cierto que hay personas y empresas americanas amigas. Ricardo nos cuenta como resolvieron esta situación: “La idea del boicot también era mostrar al condado que no tenía razón con los argumentos que esgrimía en la aprobación de la ley, de que no contribuimos a la economía. Y decidimos no comprar en ninguna tienda que no fuera pro inmigrante. Para resolver el problema de tiendas amigas hicimos un cartel que decía ‘somos una empresa pro inmigrante. Revoquen la resolución anti inmigrante’, así nosotros sólo compraríamos en negocios que tuvieran esta leyenda. Por supuesta, fue esta una acción que tuvo gran éxito.

 

Defensa de la identidad

Uno de los costos de la migración es el choque cultural que se enfrenta al llegar a una sociedad con valores distintos a los del país de origen. En el caso de los latinos es una auténtica colisión entre una sociedad de consumo, individualista, con orden extremo que llega incluso a la mecanización, con principios cimentados en la solidaridad, la fiesta, las actividades colectivas, la religiosidad.

Por eso, para algunos intelectuales conservadores, como Samuel Huntigton, la inmigración latina, principalmente la mexicana, representa un serio riesgo para la identidad de los Estados Unidos por sus altísimos índices de natalidad y su resistencia a integrarse y su empeño en preservar su cultura y su lengua (The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order. 1996). Una visión reduccionista de una realidad estadounidense más heterogénea que esa percepción.

Precisamente los inmigrantes latinos defienden su derecho a conservar su identidad cultural, como explica Ricardo: “pertenecemos a una familia, tenemos una nacionalidad, una cultura que nos interesa mantenerla y cultivarla e incluso crear nuestra propia identidad. El hecho de que hemos sido forzados a salir de nuestros países por una razón económica, no quiere decir que tenemos que cambiar nuestra forma de vivir, de pensar y de sentir; que tenemos que pintarnos el pelo güero, que hablemos inglés como nuestra primera lengua o que tengamos que abandonar prácticas culturales, sólo porque nos dan papeles.

“Aquí luchamos por el derecho a cargar nuestra bandera mexicana en una marcha; que abandonarla no sea una condición para ser legalizado: no me dan mis papeles por llevar mi bandera es una premisa falsa para nosotros. El reconocimiento a nuestros derechos no tiene que tener como condición el abandono de nuestra identidad.

“Un debate en las movilizaciones (de mayo de 2007) era que algunos decían ‘no lleven la bandera mexicana, sólo banderas blancas’. Nosotros decimos no a esa posición. El día que se nos reconozca se nos tiene que reconocer con dignidad. Somos trabajadores, somos personas que estamos aquí sin autorización, pero no tengo que renunciar a lo que soy para que me den papeles. Al contrario de lo que se trata es que de allá para acá nos den un reconocimiento, no de que nosotros sacrifiquemos lo nuestro. Nosotros no estamos dispuestos a abandonar nuestra identidad cultural. Mas que nada porque aquí hay una diversidad real, convivimos con gente que viene de Asia, de África, del Medio Oriente, que no son latinos ni hablan español. Entonces el hecho de conservar nuestra identidad enriquece la diversidad. No llegamos a vivir en barrios o ciudades donde sólo vivan estadounidenses”.

Ricardo explica porqué en muchos casos la lucha de los inmigrantes pareciera enfocada a conseguir la ciudadanía estadounidense: “es una situación extrema en que equivocadamente se nos hace ver que ser ciudadano americano es la única garantía que hay en el mundo de que tengas seguridad social, empleo, que estés protegido y seas respetado en tus derechos. Ante este acorralamiento la decisión de los inmigrantes no es tanto por aspirar a la ciudadanía americana sino por tener una seguridad sobre nuestras vidas, sobre nuestro futuro.

“En estos momentos de crisis si me preguntas que es lo que mas nos interesa si los papeles o el trabajo, la mayoría te vamos a responder que el trabajo. Nos importa mas trabajar con o sin papeles que ser ciudadanos americanos. El estatus es el medio no el fin en si mismo. Tenemos el consenso de que nosotros no venimos para quedarnos a vivir aquí. El plan original es que vienes un par de años con metas específicas: juntar un dinero, construir una casa (en México), comprar un carro, etcétera. No era la intención quedarnos a vivir, si eso estamos haciendo es porque ha eso nos han obligado”.

 

Inmigrantes, los primeros afectados por la crisis

En los últimos meses las políticas anti inmigrantes, de sí duras, han recrudecido sus prácticas. Es cotidiano leer en los diarios latinos que circulan en la zona testimonios de personas detenidas por la policía local, el incremento de las redadas. Tan sólo en la última semana de septiembre en California fueron detenidas en sus casas o centros de trabajo más de mil mexicanos que fueron inmediatamente deportados. 

Uno de los primeros éxitos de MSF, en 2003, fue contra la detención que de manera ilegal hacía la policía local del estado de Virginia, quienes arrestaron a 38 inmigrantes en una redada. La organización presentó una demanda ante la Corte de Justicia de Estados Unidos y ganó, el juez les quitó los cargos a los detenidos aunque para entonces desafortunadamente varios de ellos ya habían sido entregados a la Migración. Ganar este caso fue posible porque entonces las leyes no autorizaban a la policía arrestar sin cargos, por el sólo hecho de ser migrantes.

Sin embargo, recientemente se hicieron reformas legislativas para facultar a la policía local a arrestar migrantes aunque no hayan cometido delito alguno, tan sólo por su aspecto latino pueden ser detenidos para exigirles comprueben su situación migratoria legal y, de no ser así, son arrestados y deportados. Como ésta, existen otras medidas igual de extremas contra los inmigrantes: en algunos condados les niegan el acceso a la educación y a los servicios de salud, incluso a quienes tienen residencia legal; se promueven leyes y acciones para castigar a los indocumentados.

Ante este panorama el mexiquense ve un panorama muy complejo para los latinos que viven en EU:

“La persecución política y policíaca contra los migrantes está influenciada por alianza las fuerzas xenofóbicas o de odio, con un perfil racial, dirigido fundamentalmente contra los latinos, han hecho alianza con los gobiernos federal y locales, lo que ha provocado que se nos vea como una amenaza o como enemigos de este país, no que se nos vea como trabajadores. Bajo esta alianza han podido aprobar leyes locales y federales, medidas que tiene su origen en grupos anti inmigrantes. Esto ha desembocado en que miles de personas estén en la cárcel, incluso muchos de ellos sin fundamentos legales, que muchos son deportados, que haya muchas familias destruidas.

“Los inmigrantes, además de vivir la crisis económica, estamos siendo perseguidos policíaca y políticamente. Frente a este escenario una reforma migratoria no va a solucionar la situación. Conseguir papeles, si bien nos puede aliviar un poco de esa persecución no es la solución porque no resuelve en nuestros países la situación que nos orilló a venirnos aquí.

“Para resolver de fondo el problema migratorio es necesario que se cuestione el modelo económico que se ha implantado aquí y en nuestros países y que se reforme en forma radical. Porque, por ejemplo, personalmente me hubiera gustado no haberme venido, y estar hoy trabajando y viviendo en nuestro país. Si luchamos por tener papeles es porque nos va a aliviar un poco para que la policía no nos persiga, detenga y deporte, pero no porque no queramos regresar”.

 

Política e inmigración: ¿demócratas vs republicanos?

Nos encontramos a escasas semanas de la elección presidencial en los Estados Unidos. Barack Obama por los demócratas y John Mcain por los republicanos, son los candidatos en contienda. Pero ni en sus debates, ni en sus plataformas aparece el tema de su relación con América Latina, ni mucho menos su posición acerca de la inmigración en su país.

Esto, explica Ricardo, es porque el tema rebasa las fronteras partidistas: “nosotros no creemos que ninguno de los candidatos a la presidencia de EU sea una garantía de que va a haber una reforma justa para los inmigrantes, porque no se trata de una batalla entre demócratas y republicanos, sino de grupos anti inmigrantes extremistas, que debaten acerca de nosotros con anti inmigrantes moderados. Es decir, los que quieren que me arresten, me pongan en un camión y me deporten mañana, contra los que reconocen que necesitan que yo haga un trabajo en la construcción o que lave los platos y dicen, ‘bueno, son un problema pero los necesitamos y tenemos que hacer algo’.

“En el debate se han logrado imponer las ideas de los grupos extremistas, al hacernos ver como una amenaza o un peligro para EU. Por eso el debate es sobre ‘cómo nos las arreglamos para hacer frente a esta amenaza’. Ya avanzaron la idea de imponer la idea de que el programa de trabajadores huéspedes es la solución al problema, y no una reforma que otorgue la residencia permanente a los migrantes. Incluso grupos pro-migrantes, han empezado a aceptar esta postura como buena y han retomado en el discurso el llamarnos trabajadores ilegales o inmigrantes ilegales. Nosotros usamos términos diferentes: somos trabajadores extranjeros sin autorización o no documentados. Porque al tratarnos como “ilegal” es una concepción ideológica muy fuerte en la sociedad americana.

“El programa de huéspedes es ser trabajadores por 8 meses, pero no ser madre o padre, esposo o hijo. Es decir, se nos niega el derecho a ser personas. Hay estudios de que el ser trabajador huésped es una versión moderna del esclavismo. En esencia los trabajadores temporales son una forma de explotación del trabajo.

“Incluso las movilizaciones de 2006 han sido usadas como respaldo a estas políticas. Parte de nuestras preocupaciones es cómo hacer para que el próximo debate sobre migración en el Congreso se conduzca bajo la perspectiva de los migrantes y no sobre la óptica de estos grupos. Estamos en esta lucha porque una reforma de ley no sólo debe negociarse entre la clase política sino que tiene que ser producto también de un movimiento social”.

Terminamos la larga charla con Ricardo, después de varias horas de intensa comunicación. Parte presuroso. La lluvia ha amainado y el sol se asoma entre las nubes. La sombría y fría mañana ha pasado, ha llegado la luz y el calor. Sin embargo, para los inmigrantes en Estados Unidos y para sus familias en México, el panorama es cada vez más gris tras la crisis económica. Un modelo económico ha fracasado y, como siempre, los más perjudicados son los sectores más pobres y desprotegidos de la sociedad; en Estados Unidos éstos son los inmigrantes latinos. Esa situación da mayor relevancia a la valiente resistencia de Mexicanos sin Fronteras.

 

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