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“Sólo si se pueden contar historias puede tener sentido hacer un medio”1 PDF Imprimir E-mail
Sociedad - Ensayo
Escrito por Tommaso Gravante / Universidad de Sevilla / t.gravante@gmail.com   
Domingo, 18 de Marzo de 2012 23:28

Prácticas de netactivismo y medios alternativos de comunicación en la insurrección popular de Oaxaca.

Una mirada desde el sur y desde abajo

 

Resumen
Con un enfoque desde abajo en el estudio del movimiento popular de Oaxaca y recuperando la experiencia individual en los medios alternativos de comunicación que han sido determinantes en la organización y en la construcción de la identidad del movimiento en la insurrección de 2006, en el presente documento proponemos un acercamiento al análisis de los proceso de apropiación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) y al cambio cultural vivido por los protagonistas a lo largo de protesta.
Palabras Claves: Apropiación NITC, Netactivismo, Movimientos Populares, Emociones, Cambio Cultural.


1. Introducción

En 1994 el colectivo inglés Undercurrents establecía que "en las manos de un videoactivista, una telecámara puede funcionar como disuasorio contra la violencia de la policía, un sistema de monitoreo por video puede influenciar la agenda política, un proyector de video puede generar conciencia colectiva" (Pasquinelli, 2002: 64). Pocos años después, en Seattle en 1999, el avance de la convergencia tecnología, es decir la hibridación de todos los medios que conocemos (tv, radio, teléfono, internet, satélite) en un solo medio, en una plataforma, la digital (sobre todo tecnología IP), ayudó a la difusión de las protestas contra la Organización Mundial del Comercio2. De esta forma, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación permitieron fortalecer el vínculo entre mediactivismo y acción política, situando los procesos de apropiación de los medios de comunicación por parte de los ciudadanos en una óptica de cambio social y resistencia. Pero, las prácticas de mediactivismo no se han limitado a arrojar luz sobre los procesos hegemónicos, demostrando de esta forma signos de resistencia y subversión, sino que han evidenciado también signos de identidad (O’ Riordan, 2005:3).

 


Para nosotros, es imposible imaginar el activismo político sin pensar en los medios de comunicación alternativos e independientes, y es evidente que la batalla sobre la comunicación nunca ha sido simplemente una batalla más por una información "verdadera", objetiva e independiente sino el campo de las luchas políticas y teatro del imaginario colectivo, espejo de proyección de la estructura y de la construcción social. Además,  la importancia de las experiencias de comunicación alternativa e independiente se encuentran en la apropiación de los medios en cuanto medios de producción no solamente económica, sino (y sobretodo) de producción de la imagen del mundo y de producción de necesidades y deseos; y como apuntábamos anteriormente, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación no se han quedado fuera de esta disputa.


Uno de los primeros ejemplos y consecuencias del mediactivismo hecho a través de Internet fue la difusión de la red transnacional de solidaridad con los indígenas de Chiapas en 1994. Espontáneamente, la gente que simpatizó con los zapatistas utilizó, también, Internet para difundir las denuncias de militarización y de violaciones a los derechos humanos, además para coordinarse y protestar contra las estrategias represivas del gobierno de México. Las personas se apropiaron de estas tecnologías en el mismo momento en que su uso se extendía y la red virtual se sumó a las redes comunitarias presentes desde décadas en los territorios en rebeldía. Si los zapatistas abrieron paso al mediactivismo digital en un contexto de conflicto social, fue solamente con la extensión de las tecnologías digitales y esencialmente con el desarrollo y la difusión masiva de tecnologías a bajo coste y de la red de Internet que, a partir de 1999 con el N30 en Seattle, el uso de Internet como componente de la protesta se dispara (Pasquinelli, 2002).


En nuestra opinión, tanto las NTIC como otros medios utilizados por los movimientos sociales no han sido y no son medios que sirvan solamente para hacer una información libre sino también para construir subjetividades políticas. De ahí que consideramos que las prácticas de mediactivismo, en su sentido más amplio, son un modelo y metáfora de hacer sociedad y los medios independientes son el papel tornasol de las relaciones sociales y democráticas. En este marco, analizar la práctica de la apropiación y uso de las NITC, es decir de netactivismo, significa, para nosotros, salir de un enfoque técnico-céntrico y enfocarnos en los procesos de apropiación de los medios y las relaciones que se dan entre éstos y sus usuarios (Atton, 2002). Tomando en cuenta su contexto sociocultural y su temática, con el objetivo de explorar los modos en que la apropiación y uso alternativo de los medios digitales influye en los procesos de cambio cultural; es decir, en un proceso de reelaboración y redefinición de valores, creencias e identidades, que viven los protagonistas de las experiencias de resistencia y que les lleva a tomar conciencia de aspectos de la realidad que hasta aquel momento no habían considerado y a cambiar su percepción de la misma y a actuar en consecuencia.


En este trabajo nos proponemos analizar, además del proceso de apropiación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, el cambio cultural vivido por las personas, comprobando cuándo y cómo surgen nuevas prácticas y propuestas alternativas tanto comunicativas como sociales. Nuestro punto de partida son las experiencias individuales en los medios alternativos que han sido determinantes en la organización y en la construcción de la identidad del movimiento popular en la insurrección de Oaxaca en 2006. Así, partiendo de un enfoque mediocéntrico, pretendemos comprender las dinámicas de apropiación y apreciar el cambio cultural vivido por los entrevistados en sus experiencias. Y para ello hemos considerado en nuestra muestra, además de experiencias “puras” de netactivismo, otras experiencias de mediactivismo como radio y televisión que se desarrollaron a lo largo del conflicto. Después de describir el contexto en que se inserta la investigación y el enfoque teórico desde el  que nos acercamos al análisis de movimiento popular, iremos destacando las componentes teóricas que han sostenido el presente trabajo y las corroboraremos con el análisis de las entrevistas a los protagonistas.


2. El pueblo toma la palabra: la insurrección popular de Oaxaca.
Los ciclos de la protesta en Oaxaca no surgen de manera repentina e imprevista en 2006, sino que se fundamentan en una serie de factores que toman raíz desde una alta desigualdad social. Junto con Chiapas y Guerrero, Oaxaca es uno de los estados más pobres y rezagados de México (CONEVAL, 2007 y 2007b).  Los sectores más afectados son tanto la población rural como las colonias periféricas de las ciudades. Además el despojo de las tierras comunales, facilitado por la reforma del Artículo 27 de la Constitución en 1992, incrementó exponencialmente tanto los flujos migratorios, especialmente a los EE.UU. y a otros estados del norte de México, como los conflictos agrarios en todo el país (SRA, 2010). En este escenario general, la diversidad de conflictos y carencias a lo largo del territorio facilitaron el surgimiento en el Estado de Oaxaca, a partir de la década de los setenta, de  una tradición de protesta que ha vivido diferentes ciclos: desde las guerrillas rurales hasta la fundación, al final de los años ochenta, de organizaciones sociales y políticas para demandar al gobierno las solicitudes de la ciudadanía (Martínez, 1990), hasta la insurrección popular de 2006. Haciendo un breve resumen del conflicto es importante destacar cómo el gran cambio político de 2000 en México influyó en agudizar tanto los conflictos presentes en Oaxaca, como en todo el territorio mexicano.


Durante siete décadas el gobierno de México había estado en manos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), hasta el año 2000 en el que la llegada a la presidencia del candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Vicente Fox, puso fin a la larga etapa de dominio y hegemonía del régimen corporativista priísta. En Oaxaca, como en otras regiones, no se dieron los cambios observados a nivel nacional, sino que se profundizaron los rasgos del viejo régimen priísta. Mientras la nueva fuerza política en el poder reestructuraba las instituciones públicas nacionales, a nivel provincial y estatal se consolidó el autoritarismo subnacional (Martínez, 2007). La elección de Vicente Fox relajó los controles del presidente sobre los gobernadores y permitió que éstos actuaran sin frenos, como ocurrió en Oaxaca en las legislaturas de José Murat (1998-2004) y de Ulises Ruiz (2004-2010).


En una situación de pleno despotismo, el 14 de junio de 2006 el gobernador Ulises Ruiz ordenó a la policía desalojar de forma violenta un plantón de maestros en el zócalo de la ciudad. La protesta de los maestros contra la política autoritaria del gobernador cobró en pocos días la dimensión de una amplia y profunda insurrección popular con un alto sentido antiautoritario. Durante varios meses la gente común y corriente se auto-organizó para protestar en contra de las políticas represivas y clientelares de Ulises Ruiz. Bajo la consigna compartida de «¡Ya cayó, ya cayó!¡ Ulises, ya cayó!», la mayoría de la población se apropió de la ciudad y de las colonias, instituyendo sus propias barricadas de defensa, sus espacios de discusión y comunicación así como sus propios modos de construir formas de vida (Beas Torres, 2007). Los medios de comunicación alternativos tuvieron mucha importancia en el movimiento popular. Tanto la apropiación y uso de las nuevas tecnologías de la información como la toma de las emisoras de radios y televisión por parte de simples ciudadanos, fueron determinantes en la organización y en la construcción de la identidad del movimiento popular. Estos medios no eran únicamente medios alternativos de comunicación e información sino el movimiento mismo hablando y escuchándose (Esteva, Valencia y Venagas, 2008: 105).


En pocos meses desde el comienzo del conflicto se crearon más de veinte páginas web que contribuyeron a romper el cerco mediático de los medios oficiales y captar la atención internacional. Se tomaron decenas de radios comerciales y, durante un mes, más de 300 mujeres ocuparon  y gestionaron las instalaciones estatales de radio y televisión (Canal 9). Disponer de medios propios y reflexionar sobre un posible proceso de democratización de la comunicación fue una prerrogativa del movimiento a lo largo de todo el conflicto (APPO, 2006 y 2007). Pero, a las demandas de dignidad, de cambio social y político,  y de justicia que llegaban desde abajo, el Gobernador Ulises Ruiz respondió con la política de la violencia y de la represión brutal, dejando en menos de seis meses un saldo total de 23 muertos, 600 detenidos sin orden de aprehensión y flagrancia, y la desaparición forzada de 200 ciudadanos (CCIODH, 2007). La política del terror y la violencia extrema ejercida por los cuerpos policiales y paramilitares autorizados por Ulises Ruiz causó la paulatina retirada de la base popular del movimiento. Después de enero de 2007, el movimiento de protesta siguió en semi-clandestinidad en un clima de represión militar por parte del gobernador Ulises Ruiz, que terminó su mandato en diciembre de 2010.


3. Movimientos populares y protesta social: una mirada desde el sur y desde abajo.
Consideramos prioritario investigar la insurrección popular de Oaxaca desde lo que se considera su esencia: el movimiento mismo (Zibechi, 2007), a través de un enfoque desde abajo y horizontal, sin necesidad de mirar a los de arriba. Coincidimos con el investigador mexicano Jorge Regalado (2012: 170) en que es necesario superar las definiciones eurocéntricas, nortecéntricas o anglosajonas de movimientos sociales que por varias décadas impidieron analizar, observar y acercarse mejor a la complejidad de los sujetos sociales colectivos en América Latina, a sus prácticas políticas y a sus subjetividad, recuperando la experiencia individual de la resistencia3.


La insurrección de Oaxaca no fue una mera revuelta ni se redujo a una rebelión, fue el proceso de emancipación de una sociedad en movimiento, de una sociedad “otra” (Zibechi, 2007: 238). En estas sociedades en movimiento, las relaciones sociales son reconstruidas por los actores sociales donde la autonomía y la diversidad de la experiencia humana son el fundamento para las luchas por un mundo mejor (ibídem). Para comprender la insurrección popular de Oaxaca es necesario observar a los sujetos sociales que hasta ahora no se consideraban sujetos políticos y que se caracterizan por la expansión de su autonomía, la profundización de las prácticas sociales emancipatorias, la construcción de nuevos imaginarios e idearios así como por la transformación radical de las relaciones de poder en un sentido radicalmente democrático. Se trata de otra forma de hacer política, desde lo social-comunitario, superando los tiempos y las formas del Estado (Regalado, 2007: 10).


Algunas de las características que se destacan en el movimiento de Oaxaca y por supuesto en los movimientos que son protagonistas en la última década en Latinoamérica son: la independencia y autonomía respecto a los partidos políticos y otras formas organizativas que no respeten su soberanía; la crítica y negación de todo tipo de vanguardismo político y de usurpación de la representación popular; la definición autónoma e independiente de la dinámica del movimiento; la influencia de la tradición comunitaria indígena en los espacios urbanos; la vulneración de la agenda del poder, pues sus acciones son definidas de forma autonómica e independiente;  el rechazo del protagonismo y de las acciones que no refuerzan el movimiento mismo (Regalado, 2011)4. En Oaxaca estos mecanismos impidieron la formación de un cuerpo separado de la insurrección popular. Como recuerda Raúl Zibechi (2006) estamos ante sociedades rurales y urbanas paralelas a la sociedad hegemónica aunque vinculadas con ellas, en las que el poder descansa en el colectivo y en las asambleas.


Se comprende que, con este tipo de acercamiento al movimiento popular de Oaxaca resulta fundamental recuperar las experiencias de la gente común y corriente ya que en ellas están presentes movimientos de micro-resistencias que fundan a su vez micro-libertades y que se manifiestan a través de prácticas cotidianas (De Certeau, 1996). Sin olvidar que, para comprender las formas cotidianas de resistencia es necesario tener en cuenta los discursos ocultos que se desarrollan en los espacios sociales cerrados en los cuales esta resistencia se alimenta y adquiere sentido (Scott, 2000:45)5. A través del análisis de las entrevistas de nuestros informantes pondremos en evidencia cómo la apropiación y uso de los medios de comunicación se convierte en otro modo de hacer política y, por otro lado, que las luchas para una comunicación alternativa se han convertido en luchas políticas porque cuestionan la estructura de poder y plantean una participación activa de la población en los procesos de toma de decisiones.


En los siguientes apartados nos proponemos identificar los soportes teóricos que han fundamentado la investigación. Intentando no separar la teoría de la praxis integraremos cada aporte teórico con el análisis mismo de las entrevistas6. En el siguiente epígrafe analizaremos la motivación a la acción que dio lugar al proceso de apropiación y uso de los medios de comunicación.

 

4. Choque moral, motivación a la acción y emociones.
Los diversos niveles de complejidad a la hora de analizar el proceso de apropiación de las NTIC, junto  a los resultados de los análisis del trabajo de campo hecho en Oaxaca a lo largo de 2010, nos han llevado a considerar el fuerte impacto emotivo que caracteriza estas experiencias de conflicto. Nuestro objetivo no es comprender qué son las emociones y qué efecto tienen en el individuo, análisis que dejamos a la sociología de las emociones y a la psicología, sino considerar la dimensión emotiva en los diferentes procesos que se dan a lo largo de la experiencia mediática (motivación a la acción, motivación al aprendizaje, procesos de autoestima, nuevas relaciones y nuevos proyectos, desarrollo de un concepto de una comunicación comunitaria, etc.), y observar cómo las emociones interactúan con nuestros procesos cognitivos y cómo nos motivan en la acción política (Goodwin, Jasper y Polleta 2001). Uno de los primeros procesos que alimentan la motivación a la acción es un choque moral.


El choque moral, o moral shock, “ocurre cuando un evento inesperado o un conjunto de informaciones aumenta el sentimiento de ultraje en una persona que se inclina hacia la acción política, que tenga o no conocidos en el movimiento” (Jasper, 1998:409). Este tipo de proceso implica un elemento cognitivo, ya que “la información o el evento ayuda a las personas a pensar en sus valores básicos y cómo el mundo diverge de esos valores” (ibídem), pero además el choque moral es procesado a través de las emociones experimentadas por los sujetos, como pueden ser los vínculos afectivos o la sensibilidad hacia algunos temas que producen el choque mismo. En Oaxaca, los sentimientos de indignación y rabia a causa del violento desalojo del 14 de junio de 2006 estuvieron entre los elementos detonantes en el proceso inicial de apropiación:
“lo que nos agarró para pensar fue la represión.” (E3).


“[...] y aparte también el coraje, porqué sientes esa impotencia, porque no hay posibilidades.” (E1).
“Oaxaca Libre nació formalmente en la madrugada del 14 de junio del 2006, día del desalojo del plantón.” (E3).


La rabia y la indignación por el desalojo violento de los maestros se suma y se alimenta también de un discurso oculto presente en la sociedad oaxaqueña, el discurso oculto surge no sólo de la apropiación material por parte de los dominantes (Scott, 2000:141) sino también por el sentimiento de humillación que caracteriza la explotación:
“porque sientes esa impotencia, porque no hay las oportunidades de trabajos, para estudiar, no hay oportunidades [...] ese descontento se suma a la pobreza. Y ya no se aguanta [...] y todo se va sumando.” (E1).


El choque moral es muy importante porque de él depende la motivación a la acción, la radicalización de la protesta (Gould, 2009), la participación, y en cierta medida el cambio cultural; considerando que el choque moral es el proceso que lleva a entender que “el mundo no es como lo pensabas” (Jasper, 1998: 409) y que aunque no los cambie, clarifica y activa los valores subyacentes de la gente (Jasper, 2011: 293). Como hemos visto, el choque moral, además de ser un evento inesperado, puede ser un conjunto de informaciones que aumenta el sentimiento de ultraje. En Oaxaca los medios de comunicación oficiales contribuyeron a alimentar el sentido de ultraje e indignación apoyando abiertamente las políticas represivas del Gobernador ya que:
“(los medios oficiales) no la decían o la cambiaban (la información) o utilizaban la acción que se estaba haciendo para criminalizar la protesta social. Esto fue una motivación más”. (E1).


“(Ulises Ruiz) tenía los medios comerciales pero [...] no podía seguir con esta campaña de desprestigio hacia el movimiento, hacia los maestros; cuando nosotras sabíamos la realidad y la estábamos viviendo. […]”. (E9).


“Lamentablemente la mayoría de los medios oficiales como su nombre lo dice son oficiales por lo que la voz de los maestros de la APPO no era escuchada o como ya comenté si los tomaban en cuenta la mayoría lo hacía para descalificar el movimiento social y magisterial [...].”(E5).


Y también contribuyeron a fortalecer los vínculos afectivos y las emociones morales como la solidaridad7. En nuestro caso, la motivación a la acción es alimentada tanto por sentimientos como la indignación o el sentimiento de injusticia por no haber sido incluido en el proceso de toma de decisiones, así como por la rabia o la esperanza (Goodwin, Jasper y Pollera 2001). A esto debemos añadir el orgullo que va creciendo durante el proceso de movilización que motiva aún más a los participantes y que fortalece los vínculos entre los miembros tanto de la experiencia mediática como de la comunidad involucrada en la lucha (Wood, 2003) y que se manifiesta en la necesidad de apropiarse de un medio de comunicación para:
“[...] decirle a la gente que se levante, [...] levantar los compas (compañeros).” (E7).


“[...] denunciar las graves violaciones a derechos humanos que se estaban suscitando en Oaxaca, darle voz a los sin voz.” (E4).


Como hemos visto, la motivación a la acción por parte de los protagonistas depende del choque moral vivido, incluidos los procesos emotivos que lo caracterizan. Finalmente, coincidimos con Collins (2001: 41) en que en los momentos críticos las dinámicas son antes de todo emocionales. Estas no dependen mucho de un cálculo de costes y beneficios (que es imposible calcular en esas situaciones críticas) sino del emerger de una dimensión emotiva colectiva. En la insurgencia de Oaxaca se dieron muchos momentos críticos pero la carga emocional simbólica vivida por los protagonistas no fue solamente transitoria sino que resonó desde una movilización a otra, de una megamarcha a otra, ya que la dimensión emotiva atraviesa tanto el tiempo como las generaciones (Collins, 2001: 43). En Oaxaca, la dimensión emotiva vivida en 2006, fue tan alta que ahora después de seis años las diferentes componentes sociales siguen codificando los símbolos del movimiento –emblemas, canciones, eslóganes, etc.– con el objetivo de evocar el espíritu de aquel momento.


5. Tácticas de apropiación y prácticas de autonomía.

Si en el párrafo precedente hemos visto la importancia de las emociones en la motivación a la acción, en el presente apartado iremos desglosando los elementos que se han dado después del choque moral en el proceso de apropiación de los medios de comunicación. No obstante, antes de todo, para entender el proceso de apropiación, en nuestra opinión, es necesario considerar la subjetividad en la construcción social de las experiencias objetivas del usuario; por esta razón la apropiación de Internet no debe ser vista como un simple cúmulo de tareas sino que hay que tener en cuenta la situación y la realidad diversa y heterogénea del contexto donde opera el sujeto social. La apropiación entonces no sigue una lógica única sino que se mueve entre diversos niveles según los individuos e intereses, mientras que sus significaciones sociales están asociadas directamente, además de a la utilización de las herramientas, a una expansión de su uso y a una conformación de prácticas y procedimientos cotidianos. Por lo tanto,  la apropiación tiene lugar cuando las personas conocen las herramientas, las valoran y aprenden a usarlas para satisfacer sus necesidades e intereses (probablemente las de su grupo social) y le dan sentido de pertenencia. Superando así dificultades tanto de recursos como de conocimiento. En Oaxaca, el proceso de apropiación no se da desde una dimensión técnica sino por los lazos presentes en la comunidad. De tal forma las dificultades encontradas:
“(las dificultades) las superamos cuando el amigo que creó la página nos explicó el por qué sucede y qué debemos hacer para que lo anterior no ocurra.” (E5).


Y  gracias a la solidaridad que se desarrolló a lo largo de la protesta, la cual ayudo a compartir el conocimiento entre quien no sabía y quien ya poseía una alta alfabetización digital:
“[... ] Coincidió, también, que unos amigos del Centro de Medio Libre (del D.F.) y otros compas vinieron a dar unos talleres de software libre y allí fue donde aprendí más y me fui interesando (al software libre).” (E7).


“Un compañero vio el blog y le gustó lo que se escribía por lo que aceptó ayudarnos, se unió a nosotros y construyó la página a la que más tarde nos mudamos.”(E6).


“también aquí (en Oaxaca) andaban otros compas que se quedaron y si tenía dudas le preguntaba cómo se hace esto…esto y lo otro.”(E7).
Asimismo en el uso de las radios y en el canal de televisión tomados, los problemas técnicos se superaron poniendo en común los conocimientos; de manera que, en pocas horas, las radios y la televisión estaban en el aire, sin ningún tipo de intimidación por parte de los participantes:
“[...] desde que nos conectaron (a la radio y televisión) pudimos salir al aire. Una compañera tomó el micrófono y de allá se fue una larga fila de mujeres que querían también manifestar lo que sentían […].”(E9).


La apropiación de los medios en Oaxaca además de estar vinculada con la naturaleza de los medios técnicos y con la posesión de las habilidades, capacidades y recursos necesarios para producir y decodificar los mensajes transmitidos, se vinculó de manera más determinante con los contextos sociales e históricos en los cuales se dio la apropiación misma (Thompson, 2002: 456). Por ende, tanto el conocimiento como la comunicación han sido interpretados como bienes comunes y, por ello, sujetos a ser compartidos sin restricciones. Por este motivo consideramos que el acceso a las NTIC no se puede reducir a saber usar el ordenador o conectarse a Internet sino que también incluye comprender la tecnología, sus posibilidades (y límites) y desarrollar una lectura crítica del medio y una reelaboración del concepto de comunicación:
“nos dimos cuenta que sólo si se pueden contar historias se puede tener sentido en hacer un medio. Si introduces a la gente […] haces el periodismo más creativo y más narrativo y esto rompe con el objetivismo del periodismo convencional”. (E3)


“(En un medio de comunicación es importante) hablar de la gente como una persona real y hablar del pueblo como una comunidad que se organiza, que tiene conflictos, etc. Creo que es necesario darle esta parte más humana en la nota (de prensa)”. (E3).


“Mirar a la gente del pueblo, no a los políticos de tiempo completo, te da la oportunidad de conocer miles de visiones del mundo, que generalmente son omitidas en los medios comerciales. Y mostrar esas visiones es generar otro tipo de información.” (E5).


Esto lleva a que la herramienta tecnológica se transforma en un objeto relacional y de resignificación de las prácticas diarias de los sujetos involucrados en la práctica mediática (Rueda Ramos, 2009), generando, en el proceso de apropiación y re-codificación de las tecnologías, tanto usos diversos como otros nuevos no planteados; si a esto añadimos la reflexión de De Certeau (1996) en la que las mil maneras de hacer/deshacer no designan solamente actividades sino también cambios significativos que se manifiestan en prácticas culturales, comprendemos como estas prácticas se manifestaron tanto en la dimensión organizativa del medio:
“(el medio) se constituyó sobre una organización horizontal y asamblearia.” (E5).


Como en los contenidos de las noticias:
“sobre qué contenido iba en la página hemos elegido relacionarnos con el cotidiano para ver qué informaciones interesaban a la gente.” (E5).
“(Sobre los contenidos) le preguntábamos a la gente que conocíamos qué temas les gustaría leer, también comenzamos a observar lo aparentemente cotidiano.” (E6).


La cultura comunitaria y la práctica cotidiana, en el caso de Oaxaca, son tomadas como elementos de referencia en este proceso de apropiación de los medios de comunicación. Por lo tanto, resulta natural que donde los medios oficiales percibían obediencia y uniformidad, los medios alternativos percibían micro-diferencias y riqueza. "Dar el habla" a la gente común y corriente se transformó en la táctica elegida, caracterizada por no tener un lugar propio de referencia si no el propio difuminado de la comunidad (De Certeau, 1996: 45).


6. Conclusión.

En el presente documento hemos visto cómo el análisis del proceso de apropiación de las NTIC en un contexto de movilización social debe sustentarse mucho más que en comprender las posibilidades de accesibilidad al equipo y a las infraestructuras; o si las personas comprenden el manejo de los equipos, así como las reglas y protocolos de navegación y de comunicación en el ciberespacio; o también que no puede fundamentarse en la evaluación de la producción de contenidos que podrán ser publicados en la red8; sino que, dicho análisis debe centrarse en reconocer la capacidad de construcción de los individuos de su propia autonomía y la libertad. En este sentido, siguiendo el pensamiento de Michel De Certeau (1996) el acercamiento a los procesos de apropiación consiste en detectar los mecanismos por los cuales los individuos se vuelven sujetos que manifiestan formas de autonomía en un conjunto muy amplio de prácticas de la vida cotidiana. Sólo en este caso, en nuestra opinión, se pueden apreciar los procesos de reelaboración y redefinición de valores, creencias e identidades que llevan a las personas a tomar conciencia de aspectos de la realidad que hasta aquel momento no habían considerado, a cambiar su percepción de la realidad y, finalmente, a actuar en consecuencia. Por lo tanto el cambio cultural en las personas entrevistadas se manifiesto también en diferentes prácticas y bajo diferentes aspectos. En función de nuestro análisis, la apropiación y uso de medios alternativos de comunicación en la insurgencia de Oaxaca contribuyó entre otros aspectos al desarrollo de nuevas relaciones sociales:


“(La página web nos ayudo a) […] madurar en el ámbito personal, a apropiarse de herramientas al servicio del periodismo libre, a crear lazos de amistad, etc.” (E6).
“Asimismo, la página (web) nos brindó la oportunidad, por las personas que conocimos en foros y por medio de entrevistas, de conocer muchos pueblos de Oaxaca y alternativas de vida, no sólo políticas, sino ecológicas, de comunicación y económicas.” (E5).


“(La experiencia de la web) te hace más humano, te toca la fibra más…esto también es el cambio y también es lo que te sigue moviendo […].” (E1).


Y ayudó a emerger aspectos individuales que hasta aquel momento no se habían considerado y a fortalecer la propia autoestima:
“como mujeres esta experiencia (de ocupación de la radio y de televisión) ha sido enriquecedora. Yo nunca pensé que fuéramos parte de un colectivo y enterarme de muchas cosas... saber qué cosa es la violencia contra la mujer y a lo mejor lo hemos estado viviendo y no nos hemos dado cuenta. El hecho de reunirnos puras mujeres nos ha llevado, a mí en lo personal, a un panorama totalmente diferente.” (E10).


También, es evidente que el proceso de apropiación de las NTIC es inseparable del aprendizaje social vivido a lo largo de la insurgencia:
“[...] nos dejó una lección muy grande el movimiento; (como) el hecho que sólo organizadas podemos conseguir muchas cosas, de hecho el colectivo Mujeres Nuevas es fruto de este movimiento.” (E9).


“Creo que el 2006 unió a las mujeres y nos hemos vueltos más participativas, más combativas, más solidarias.” (E11).


“Los más importante fue la unidad y conocernos. Yo por ejemplo no conocía bien a mis vecinos y en las barricadas conocí más a mis vecinos. El vecino de atrás es arquitecto....o la señora de la tienda... y era solamente “buenos días”. Y ahora no, paso a la tienda y le digo “¿cómo estás?”. Hace poco se murió el esposo de la señora de la tienda y fuimos a verlos, allí llegaron todos los compas …. allí (en la barricada de la colonia en 2006) se creó una comunidad, se crearon otras formas de relación, esto creo que es lo más chingón (importante), las formas de relacionarnos y estar juntos.” (E7).
Finalmente, el cambio cultural se manifestó en las personas en diferentes prácticas cotidianas que todavía siguen, como los diferentes tanguis culturales, los cursos de autodefensa para las mujeres, el surgimiento de nuevas estaciones de radios comunitarias, pero sobretodo se fundamenta básicamente en la formación de sujetos que hagan suya la autonomía (López y Rivas, 2004):


“(En la batalla del 2 de noviembre de 2006) no vencimos a los pefepos (miembros de la Policía Federal Preventiva), vencimos a nuestro miedo.”(E8).
Con el presente análisis de los procesos de apropiación hemos querido poner en evidencia que las rupturas epistemológicas pasan a través de las prácticas. Consideramos que la práctica de las experiencias alternativas que se han desarrollado en las últimas décadas en América Latina han desbordado las definiciones académicas. “Los no ciudadanos, o sea aquella parte de la sociedad desciudadanizada” (Zibechi, 2007:72), los de abajo que perdieron sus lugares en la sociedad neoliberal, se están abriendo sus propios espacios en un proceso de luchas en el que se afirman como sujetos. Comprenderlo así supone invertir la mirada (Zibechi, 2007) que tenga como punto de partida las diferencias que ellos han creado para, desde allí, visualizar otros caminos posibles.

 

Bibliografía


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1 Afirmación realizada por uno de los entrevistados en nuestro trabajo de investigación
2  Al respecto véase el desarrollo de los Centros de Medios Independientes también conocidos como Indymedia. El proyecto web Indymedia.org fue pionero en agrupar, dar visibilidad y facilitar la publicación de la información textual y multimedia generada por las personas y grupos activistas que participaban en las protestas, rompiendo así el cerco mediático de los medios corporativos. Su sistema de publicación abierta es uno de los precursores de los blogs y los sistemas de publicación colaborativos.
3  Por ejemplo unas de las características distintivas de los movimientos latinoamericanos, y no tomada en cuenta en la visión anglosajona, es el «mestizaje» de tres grandes corrientes de pensamiento y acción: las comunidades eclesiales de base vinculadas a la teología de la liberación, la insurgencia indígena portadora de una cosmovisión distinta de la occidental y el guevarismo inspirador de la militancia revolucionaria. Al respecto véase el análisis de Zibechi (2007).
4 Otras referencias son: Raúl Zibechi, 2010; James Scott, 2000; Claudio Albertani, Guiomar Rovira y Massimo Modonesi, 2009; Leo Gabriel y Gilberto López y Rivas, 2005; Raquel Gutiérrez Aguilar, 2009; Álvaro García Linera, 2008; Giovanna Gasparello y Jaime Quintana Guerrero, 2009; Francisco López Bárcenas, 2010.
5 Para una referencia sobre el concepto de discurso oculto véase el trabajo de investigación de James Scott (2000).
6  Entrevistados E1, E2: página web Oaxacaenpiedelucha.info. Entrevistado E3: página web Oaxacalibre.org. Entrevistado E4: página web Fridaguerreo.blogspot.com. Entrevistados E5, E6: página web Revolucionemosoaxaca.org. Entrevistado E7: Radio Disturbio. Entrevistado E8: Radio Universidad. Entrevistados E9, E10, E11: Radio y Televisión Estatal de Canal 9.
7 Sobre la categorización de las emociones véanse los trabajo de James Jasper de 2011, Goodwin, Jeff, Jasper, James y Polletta, Francesca 2001 y la óptima propuesta de análisis de Jasper 1997: The Art of Moral Protest.
8 Hemos utilizado las condiciones definidas por Serge Proulx: La Révolution Internet en question. Montréal: Editions Québec Amérique. 2004. También véase el concepto de capital informacional de Cees Hamelink: “Language and the right to comunícate”. En Media Development, Vol. XLVI, 4/1999. London: WACC.1999.

 

 

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