|
Pasadas las 10 de la mañana del sábado 17 de octubre (09), en la Sala de Usos Múltiples “Estela Rios-Comandanta Cacerola” de la Casa Autónoma Solidaria Oaxaqueña de Trabajo Autogestivo (CASOTA), tres jóvenes esperan ansiosos la llegada de otras y otros y el inicio de la primera sesión del Curso de Análisis de Coyuntura que impartirá Gustavo Castro. Entre las ansias y la satisfacción de tener la oportunidad de participar en él, el tiempo camina –como de por sí lo hace-.
Eran las 10.30 y en el pasillo, a la entrada de la CASOTA, los facilitadores conversan, se ponen de acuerdo en los últimos detalles de la sesión. Mientras, van arribando al lugar otras y otros “que se anotaron”. Aquellas primeras tres personas parecen calmar sus ansias y acrecentar su alegría. Llega la hora en que entran en bloque los facilitadores y comienza la esperada sesión.
La moderadora inaugura los trabajos, sin formalismos de ninguna índole. Propone que en un primer momento los allí presentes compartamos un poco de nuestras “historias de vida” a fin de ubicar “desde dónde” miramos y hablamos, pues –argumentó-, esa es una realidad que por más que la quieran o la queramos ocultar está siempre con nosotros. Interesante planteamiento.
Al curso han llegado pocos, nos decíamos con nuestros otros “yo”, pero que tal su conformación: un mecánico, un campesino, algunos estudiant@s, un italiano, un estadounidense, un michoacano y vari@s oaxaqueñ@s. Tod@s, incluid@s l@s facilitador@s, con alguna experiencia de participación en movimientos sociales. De los trocitos de historias que escuchamos y compartimos las y los allí reunid@s (¡qué historias de verdad!), nos llamaron poderosamente la atención algunos:
a).- L@s estudiant@s o que alguna experiencia tuvimos (o tenemos) con “la escuela” en su nivel universitario, vivimos una decepción o un conflicto muy fuerte con ella. “Lo que allí nos enseñan nos conduce al asilamiento y a la separación de la realidad”, nos compartió el que desde Norteamérica viene y en algún momento de su vida estudió “Filosofía”. “Nada que ver con lo que sucede, a mi no me servía”. Por eso decidió abandonar ese camino y comenzó a participar con grupos y colectivos que trabajaban y apoyaban a los migrantes.
Tal vez alguien se atreva a decir, “bola de frustrados”. ¡Ja, ja, ja, ja…! Pues, no sabríamos contestarle. Lo único que podemos decir es que tod@s es@s, los del curso, estamos re-te-felices y contentos. Lo que nos pasó o nos está pasando respecto a la Escuela fue afortunado, pues gracias a eso (hay otros factores, claro) podemos estar en espacios de búsqueda y de construcción como éstos.
Otro compañero, que está haciendo un posgrado por cierto, comentó: “estoy realizando una investigación sobre el movimiento social oaxaqueño del 2006 y se me ha hecho muy difícil poder encuadrar los moldes que me exigen mis maestros a lo que pasó y pasa en Oaxaca. Por eso estoy buscando aprender por otros lados”. ¡¿Qué raro no?! Si se supone que “la ciencia” es la más autocrítica (otra vez: ¡Ja, ja, ja, ja,…!)
Alguien más dijo: “Me encanta la historia, pero la que en la Escuela ‘nos enseñan’ es la de los grandes personajes, nunca la de quienes la hacen. Y ya estuvo bueno ¿no? Tenemos que empezar a construir el sueño de que los pueblos, que son los verdaderos hacedores de la historia, la escriban también”. ¡Guau, buenísimo! ¿Quién de las y los que allí estábamos no compartíamos esa inconformidad, esa rabia y ese sueño?
b).- La dinámica se llevó a cabo de un modo muy natural y convivencial. Las jerarquías, distinciones y formalismos se quedaron en la calle y en otros lados, pero no entraron ahí. Un mecánico y un campesino dialogaron con un estudiante de Doctorado (del Instituto Tecnológico de Oaxaca) y una estudianta de Maestría (del CIESAS) sin mediar para nada esas identidades impuestas (el “educado y los ignorantes”, “el que sabe y los que no saben”, etc.). Una estudianta del bachillerato echó la platicada con un “investigador” (descalzo) de la Universidad de la Tierra y un estudiante de nivel superior, procedente de Italia, y no sucedió lo que much@s supondríamos. ¡Vaya lección y buen comienzo!
(…)
La dinámica continuó. Eran las 11.30 de esa calurosa mañana cuando pasamos a comentar los materiales que “analizaremos” con Gustavo Castro el Sábado 24 y domingo 25 de los presentes. Imagínense, él viene desde Chiapas a compartirnos un poco de su vasta experiencia y ¡“sin cobrar un solo centavo”!…
“Análisis de coyuntura”, “correlación de fuerzas”, “epistemología”, “metodología”, “sentido común vs. Conocimiento ‘científico’…” ¿Dónde hemos escuchado eso, dónde, dónde (…) ¡Que ‘hueva’, qué aburrimiento! “si por eso dejé de ir a la escuela”. Muy cierto, nosotros cuando comenzamos a leer el material, paradójicamente muy digerible, pensamos, sentimos y dijimos lo mismo. Pero nos habíamos comprometido a leerlo y como, ustedes bien sabrán, la palabra empeñada es sagrada, entonces... Pero, ¿Cuál fue nuestra sorpresa? Que al final nos quedamos “sacados de onda” y dijimos: términos viejos con un uso diferente, vaya, vaya ¡qué interesante!
Pues sí, ya se imaginaran cómo estuvo la discusión… ¡Buenísima! Entre tod@s intentamos comprender los términos básicos y el uso de ellos que nos propone Gustavo. Y, en ese intento, pues fuimos haciendo también la crítica que consideramos necesaria.
Casi para concluir, con el reloj marcando pasadito de la 1 de la tarde, llevamos a cabo un ejercicio cuyo objetivo fue comprobar que nuestro pensamiento está lleno de prejuicios o supuestos que damos por verdaderos y que no necesariamente lo son. Fue intentar construir un pedacito de espejo por donde pudiéramos vernos en nuestra diversidad, en nuestras creencias y certezas y también en nuestros miedos y sueños. Fue divertido y muy satisfactorio (esa fue la vibra que respirábamos ya casi para concluir). Así concluyó nuestra primera sesión del susodicho curso que apenas comienza.
¿Un desliz, un paréntesis, un final?
“¿Y a qué viene todo este cuento? ¿A mi que me importa o me puede interesar lo que sucede en un curso en el que yo no participo?” “Hay otros acontecimientos más importantes de que hablar y escribir, está lo del cierre ilegal e impuesto de la empresa para-estatal Luz y Fuerza del Centro (LFC), lo del fallo de la Suprema Corte de [in]Justicia de la Nación (SCJN) sobre Oaxaca, etc.?” Precisamente el curso se propone compartir una herramienta para mejor estudiar y comprender esos y otros fenómenos. Por cierto, esos temas salieron a colación en esta primera sesión del Curso.
En todo caso, el propósito es llamarte la atención para si te despertó algún interés el anuncio del curso, desde antes o ahora, pues, -a decir de los organizadores- aún puedes integrarte. Es gratuito, son “el compartir y la reciprocidad” la base que da origen a ésta y otras iniciativas. La próxima sesión es el sábado 24 (recomendamos ver la convocatoria en el blog de Investigadores Descalzos).
También, la idea es compartir algo, tal vez muy pequeño, que está sucediendo en Oaxaca (y seguramente en muchos lugares más): de un modo u otro, existimos personas que nos “estamos moviendo”, porque queremos que este mundo, en buena medida heredado, CAMBIE. O de otro modo, si en él no hay lugar para nosotros, pues construyamos otro… La idea de l@s investigador@s descalz@s es que nos recordemos, todas y todos, que LA REFLEXIÓN no es asunto de unos cuántos, y menos de quienes se la pasan detrás de un escritorio explicando lo que sucede y señalando (nos) lo que debemos y no hacer. Quienes, además, viven de eso (y bien, por lo menos en términos materiales). La REFLEXIÓN, pensamos, es asunto también, y sobre todo, de quienes a diario HACEMOS, ACCIONAMOS, “NOS MOVEMOS”.
El curso de “Análisis de Coyuntura”, al que te invitamos, nos propone eso: una manera de “REFLEXIONAR EN LA ACCIÓN Y PARA LA ACCIÓN”. |