El 17 de octubre de 2003, tras años de resistencia, el pueblo boliviano logró mediante una movilización sin precedentes, la expulsión del más nefasto presidente neoliberal que habíamos tenido estos últimos años. El ahora prófugo de la justicia Gonzalo Sanchez de Lozada, no dudó en ensangrentar las calles y enlutar a las familias bolivianas. Fueron sesenta y siete fallecid@s y una sede de gobierno colapsada por marchas de protesta, dinamitas y barricadas. En la insurreccion popular diversa y múltiple, recordamos ahora a l@s luchador@s del oriente del país. En la localidad de San Julián, gente humilde, mujeres y hombres migrantes del altiplano, llegaron a vivir y a resistir en un enclave que parecía dominado por la derecha. Ese mismo 17 de octubre, la marcha que organizaron en festejo por la caída del asesino Sanchez de Lozada, fue disuelta a palazos y feroces golpizas perpetradas por los grupos de choque racistas organizados por instancias locales en el departamento oriental de Santa Cruz. Un presagio de los hechos violentos que se desatarían años más tarde.
La emoción de saberlo fuera inició un día antes de su liberación. Las preguntas se agolpaban con emociones que se encontraban haciendo reír, llorar; ansiedad producida por el temor de que en cualquier momento alguien llegara y dijera que no saldría. Cualquier cosa se podía esperar por lo entrampado que estuvo siempre este caso. Las cuatro de la tarde del 17 de febrero finalmente le enviarían la orden al juez para que lo liberara. Y entonces inició lo más inquietante…
Pero más de algún@ de l@s que leyeron la parte (I) de este relato cuestionará: “bueno, pero estos cuates nos cuentan la historia de una lucha por el rescate de saberes ancestrales y propios en torno a como sanar-nos, y nos comparten su gran admiración por esa resistencia, pero ellos siguen recurriendo –para sanarse- al sistema médico convencional, ¿cómo está eso? ¿Cómo podemos empezar a quebrar nuestras certezas sin ver claro que lo que nos proponen funciona?”.
OAXACA EN MOVIMIENTO (III). Crónica (o algo parecido) de la reflexión en la acción que impulsan las y los investigadores descalzos en la Verde Antequera
I
Casi para dar las tres de la tarde de ese caluroso día, el 25 de Noviembre, nos aproximábamos al zócalo de la Verde Antequera y un ruido que nos era muy familiar nos alertó: “sí, algo hay”, nos dijimos entre nosotr@s. Y ciertamente, entre más nos acercábamos más certeza teníamos sobre lo que suponíamos que podíamos encontrar: algún evento relacionado a lo que sucedió ese día, el 25 de Noviembre, pero hace tres años. En efecto, se trataba de un Foro de Denuncia que, después de una de las manifestaciones de ese día, instaló el Comité de Familiares y Amigos de los Desaparecidos, Asesinados y Presos Políticos de Oaxaca (COFADAPPO), a fin de insistir en la falta de justicia que sigue reinando después de la brutal represión que desataron los gobiernos contra el pueblo oaxaqueño, quien digno decidió por fin levantarse en contra de la tiranía y en contra del modo de vida que nos han impuesto por siglos (el del “desarrollo”, claro).
El 15 de octubre de 2009 miles y miles de hombres y mujeres trabajadores de México, principalmente del Distrito Federal, nos movilizamos en una enorme y belicosa marcha de protesta desde la Glorieta del Ángel de la Independencia hasta el Zócalo, antiguamente sede del poder político del país.
La movilización estaba citada para las 16:00, pero desde al menos una hora antes la Avenida de la Reforma y sus calles aledañas estaban abarrotadas de personas. Desde varias cuadras antes del lugar de la cita, al irse acercando, se escuchaba ya el bullicio que produce una multitud reunida.