Aquí les dejo algo que hoy ya no se si lo soñé, lo inventé o lo viví. Pero igual se los cuento.
Me encontraba caminando por alguna oscura calle de Guadalajara (refiérase al centro -o cámbielo por su ciudad favorita dentro de México-) cuando de alguna esquina aparecen a primera vista 3 tipos.
Yo (como cualquier macho mexicano con dignidad), quise cruzarme a la otra acera, ya saben por eso de no saber si aquellos son machos o solamente muchos.
Podría iniciar contándoles como viví yo ese día tan oscuro para el valiente pueblo de Oaxaca. Pero en realidad no es nada de lo que me pueda enorgullecer. Bastará con decir, que ese día yo no pude seguir la marcha con mi familia, por cuestiones personales. Era la primera marcha a la que iba con toda la familia, mi mamá, mi papá, mi tía, etc... Y mi primo. En fin yo sólo llegué hasta la calle de símbolos patrios y me retiré.
Las circunstancias, la vida, Dios o como gusten llamarle, me hizo conocer muchas historias de lo que sucedió ese día negro. Muchos testimonios llenos de confusión, llenos de dolor, de rabia, de impotencia. También podría ponerlos aquí, pero son momentos tan personales que yo no tengo ningún derecho a contarlos jamás. Son momentos que solo aquellos que los vivieron, pueden repetirlos.