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En el número uno de Ciudad Principal, al definirse la política editorial de la revista, se consideró entre sus premisas la intención de hablar sobre la política sin por ello considerar al que escribe adscrito a algún partido político (es decir, la revista no tiene por qué politizarse). No sé si alguno de los compañeros que forma parte del Colectivo Aquí estamos!, o de los que participan o han participado en Guique Guidxi, sea militante de estos institutos; yo, no. Y creo que ellos tampoco.
“La política, como parte de la cultura de un pueblo, no puede dejarse a un lado. Hablar de política no necesariamente es politizar la palabra. Expresar nuestro pensamiento en cuanto a la política, no es signo de apoyar a un club de bribones. Cada ser tiene una ideología, la cual defenderemos sin cortapisas, pero tampoco podemos anteponer nuestras tendencias al interés general. No tenemos miedo a hablar de política: a lo que hay que temer es a la inmoralidad de los políticos.” (“Editorial”, en Ciudad Principal, no. 1, p. 2, 2005-2006.) No creo que se haya podido definir mejor la línea editorial de esa publicación. Esas palabras expresan el ambiente de libertad que ha habido en esta revista para decir cosas que, a muchos en Tehuantepec, incomodan o que cuestan trabajo abordar por lo espinosos que son esos asuntos. Por ejemplo, en la presentación del número dos la revista, en febrero de 2006, se oyeron voces que protestaron por la demolición de la casona ubicada en el barrio San Sebastián; el Colectivo también protestó en el número tres y cuatro, y creo que no se cansará de hacerlo mientras se siga destruyendo el patrimonio histórico de Tehuantepec, la memoria histórica y social de nuestra ciudad principal. Por eso damos la bienvenida a los análisis sociales sobre nuestros pueblos. En el número cinco de la revista Guique Guidxi aparece el artículo del filósofo marxista Eugene Gogol. La cultura no puede desligarse de la política. Los movimientos sociales han generado grandes movimientos culturales o contraculturales, manifestaciones artísticas de calidad, ingeniosas, comprometidas con el pueblo; una actividad cultural que cuestiona al poder y sus lacayos (los intelectuales orgánicos, por ejemplo), ésos que tienen que halagar de forma indigna a un sombrío funcionario (que no tiene ni un concepto claro de lo que es la cultura), para conseguir un mísero apoyo (como si el dinero público fuese del gris burócrata). Es por eso que, más que nunca, son necesarias las publicaciones independientes, las radios independientes o comunitarias, que no dependen de lo que el gobierno diga. En Tehuantepec estamos intentando eso. Pero veamos lo que ha sucedido en estos últimos tiempos en esta capital del Istmo de Tehuantepec, políticamente hablando.
Guisi’i ha vivido cosas que no parecía fuesen a ocurrir en por lo menos mil años luz. Aunque también pasaron cosas que eran muy de esperarse: En febrero de 2006, la Otra Campaña que promovió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln) pasó por el Istmo de Tehuantepec. Visitó varios pueblos, excepto Tehuantepec. Pasó por San Blas, pero el Centro (así es como se refieren los sanblaseños al centro de Tehuantepec, al cual también siguen considerando como su centro, aun cuando “oficialmente” son una villa independiente) ni se enteró. Y no es que sea algo refundacional para la ciudad que el subcomandante Marcos la visite, pero ese vacío evidencia lo cerrada políticamente que está Guisi’i. No existen luchas (o por lo menos no lo demuestran así) que se inscriban en el marco de las corrientes antisistémicas, contrahistóricas, de izquierda no institucional. El 7 de febrero de ese mismo año, Marcos visitó en el Cereso de Tehuantepec a los presos políticos de San Blas, y dijo: “Y ya he visto pueblos que a veces como que dudan. El pueblo de San Blas no está dudando.
(…) “Entonces, nosotros hablamos ayer con el pueblo de San Blas, lo vimos que es un pueblo que está muy decidido; es muy chingón lo que están haciendo: porque sin armas, con la pura fuerza de la organización es que lograron poner su propio gobierno. A nosotros nos costó más; nos costó pues que nos tuvimos que alzar en armas, nos tuvimos que tapar la cara; todo lo que hicimos. Entonces, nosotros les dijimos ayer pues que admiramos esa lucha del pueblo de San Blas y que nos duele que ustedes estén presos, como si fueran pues nuestros parientes, igual. (…) “Bueno compañeros, yo sí les digo pues que sí nos da coraje lo que vemos. Lo que vemos pues, en las noticias sale que según esto el gobierno está persiguiendo a los secuestradores, y si agarran a un rico se hace un gran desmadre y hay marchas de que la seguridad. Y luego, aquí venimos a Oaxaca y resulta que el gobierno es el que secuestra; en lugar que es el que va a hacer la justicia, él es el que secuestra. Y secuestra a la gente pues que está herida. ¿Pues qué gobierno es ese? Eso no estamos de acuerdo.” (www.ezln.org.mx) En Tehuantepec también hay problemas, pero preferimos a veces morirnos solos, sin luchar, fatalmente destinados a la espera de lo que el destino decida.
En el año 2006 igualmente hubo elecciones para elegir Presidente de la República, con los funestos resultados que todos recordamos. En Tehuantepec perdió el pri, en el estado de Oaxaca igual. A nivel nacional ganó la entonces Coalición Por el Bien de Todos, que encabezó amlo, y ya sabemos el fraude que hicieron para imponer a Felipe Calderón. En el año 2006 se desató la primera insurrección del siglo xxi en el estado de Oaxaca. Surgió la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, gobernó y demostró que allá arriba no hay soluciones, no hay forma de cambiar el sistema a través de las instituciones. Todo el estado participó desde sus posibilidades, incluso un pueblo del Istmo, fue el que, vergonzosamente, se candidateó para trasladar a sus tierras la sede de los poderes repudiados en Oaxaca de Juárez: La “Heroica” (declarada así por Ulises Ruiz y su Congreso local) Juchitán de Zaragoza. Tehuantepec participó activamente en este movimiento (ver Informe sobre los hechos de Oaxaca). En 2007 hubo dos elecciones locales: una, para renovar el Congreso local; otra, presidencias municipales. Las primeras fueron arrasadas por el pri (carro completo, le dicen en el fino lenguaje de la política). Pero en octubre de ese mismo año, surgió en Tehuantepec, algo que no se esperaba. Las elecciones nos dieron a un nuevo color gobernante. El pri se fue y hacemos votos por que jamás vuelva. Ganó la oposición, con el color naranja de Convergencia. El ganador (y el ganón) fue el profesor Diego Santos Díaz. Es algo histórico lo que realizó: Sacar al Revolucionario Institucional. Muchas esperanzas se acumularon en la administración del profesor. Mucha gente confió, pero el día en que tomó posesión, se escuchó en las conciencias tehuanas la frase “último día del despotismo y primer día de lo mismo”. Las valoraciones políticas sobre su actuar se han visto reflejadas por una sociedad desencantada, desilusionada (ya que apareció el fenómeno Fox), pues el profesor y sus sabios asesores adoptaron la filosofía de los sillazos para resolver los problemas. (Eso de mandar obedeciendo está duro llevarlo a la praxis.) Siguen más luchas, esto no se acaba hasta que se acaba. Vienen más disputas, vienen más obstáculos no sólo para nuestro pueblo, sino también para nuestro país. Espero no veamos pasar la historia, como hasta hoy, sentados en nuestras casas esperando a ver qué informan los que andan peleando contra las sombras que oscurecen nuestro futuro. La Cultura debe estar a la altura de las circunstancias. Reflejemos a nuestra sociedad, sus aciertos y sus errores, sus luchas, sus derrotas y sus triunfos. Sobre todo, intentemos darle voz a los que no tienen voz, a los que se le niega la palabra, no para ser sus portavoces o traductores o intérpretes, sino para ser el medio por el cual se comuniquen y hagan llegar su mensaje a los demás. No seamos mezquinos ante la palabra del otro. El siglo xxi no sé si ya empezó en Tehuantepec, o si aún permanecemos varados en el recuerdo y la nostalgia de lo que fuimos. Si ayer luchamos por nuestra dignidad, por nuestra historia, por nuestra cultura, por nuestra ciudad, ¿por qué no hacerlo hoy también? Y creo que hoy más que nunca, es actual el requerimiento de no dejarnos vencer por la apatía propia de los tehuanos. No estamos para darnos el lujo de nada hacer frente a nuestra destrucción cultural. Tehuantepec no se lo merece. Nuestros antepasados, nuestros muertos, tampoco. P.D. comercial: El Colectivo Aquí estamos! Invita a la presentación del número cinco de la revista Ciudad Principal (Guique Guidxi), que se llevará a cabo el viernes 21 de noviembre de 2008, en el Museo-restaurant Shunashi (atrás de la cancha de Laborío) de Tehuantepec, Oaxaca, en punto de las 18:00 hrs. (seis de la tarde). Presentará la revista el doctor Fernando Villalobos Peto; y contaremos con los comentarios de don Antonio Santos Cisneros, Alexis Sepúlveda Chiñas y el que esto escribe (Abraham Rasgado). Agradecemos su puntual asistencia. v
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