 1. SE OBTIENE MÁS DE LO QUE SE INVIERTE Investigadores de la Universidad Cornell de Nueva York han demostrado que los biocombustibles producen menos energía que la que se utiliza en producirlos. Sus estudios miden todos los insumos energéticos utilizados en la producción del etanol, desde la fabricación del fertilizante de nitrógeno hasta la energía requerida para limpiar los desperdicios en las refinerías, y sostienen que producir un litro de etanol a partir del maíz consume 6,597 kilocalorías, mientras que ese litro sólo contiene 5,130 kilocalorías. Hay una pérdida de 22 por ciento.
2. TIENEN SENTIDO DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONÓMICO Aquí la pregunta es para quién, pues en los países productores los que se benefician de los apoyos y subsidios (que paga toda la población por medio de impuestos) son los fabricantes, no los agricultores. La producción de biocombustibles es un gran negocio para los propietarios de las plantas refinadoras. Por otro lado, hasta el momento la venta de biocombustibles en el mundo está subsidiada, ya que el costo real de producción por litro es más de cincoveces mayor al de la gasolina. 3. SON LA SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS DE ENERGÍA Estudios recientes muestran que si toda la tierra cultivable del mundo se utilizara en la siembra de cultivos de alto rendimiento para producir biocombustibles, sólo se conseguiría cubrir 20 por ciento de la demanda actual de energía. Asimismo, la OCDE publicó una investigación que demuestra que se requeriría más de 70 por ciento de las tierras de labranza de Europa para sustituir apenas 10 por ciento del carburante que se utiliza para el transporte en ese continente. Esto además de que un litro de etanol tiene 33 por ciento menos energía que un litro de gasolina. 4. SON LIMPIOS Y SEGUROS Se insiste mucho en que el etanol y el biodiesel son ‘limpios’ y sus emisiones de monóxido de carbono muy bajas, sin embargo hay estudios de las emisiones de gases producto de la combustión de coches que utilizan etanol, que revelan que hay un incremento en óxidos de nitrógeno, acetaldehído y peroxiacetil nitrato. Igualmente, se ha comprobado que los automóviles que utilizan biodiesel emiten niveles más altos de óxidos de nitrógeno que los que funcionan con diesel mineral; estos óxidos son gases de efecto invernadero muy potentes. Por otro lado, cuando los biocombustibles se revuelven con gasolina la mezcla se vuelve más volátil, lo que hace que se evapore con mayor facilidad,provocando un aumento en las emisiones de gases al ambiente. La presencia de etanol en la mezcla hace que sean más persistentes las sustancias tóxicas como el benceno, el tolueno y otras, y que se desplacen más rápidamente en las aguas subterráneas. 5. SON BUENOS PARA EL AMBIENTE Una refinería de biocombustibles es una instalación sumamente derrochadora. Por cada litro de bioetanol se desechan 13 litros de agua utilizados en su fabricación, que contienen residuos de levadura inactiva y pequeñas cantidades de etanol, por lo que tienen un alto porcentaje de lo que se conoce como Demanda Biológica de Oxigeno (BOD, por sus siglas en inglés), que significa que al descargar estas aguas residuales en una corriente de agua compiten con otros organismos por el oxígeno disponible, el cual requieren para descomponer los contaminantes. Si estos residuos no se tratan antes de expulsarlos de la refinería, lo cual requiere gran cantidad de energía, la descomposición anaeróbica que ocurre en los cuerpos de agua produce metano, un gas de efecto invernadero. Las refinerías de etanol producen también cantidades importantes de óxido nitroso, un gas invernadero 300 veces más potente que el CO2; monóxido de carbono y otras sustancias relacionadas con la destrucción de la capa de ozono.
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