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La cifra es estremecedora. Es una estadística que resulta fría, pero la realidad es política: la violencia contra las mujeres no un hecho ajeno al Estado, es su responsabilidad.
La cifra: 595 mujeres asesinadas en 11 años en Oaxaca. 53 de ellas en este 2009, como indica el recuento de las organizaciones de la sociedad civil y del Colectivo Huaxyacac. Este lunes, conocimos el último caso: Violan y estrangulan a una mujer en Cozoaltepec. Su nombre era Clara Mateo Martínez, tenía 79 años. (El Imparcial/Pág. 4G/23 de Noviembre de 2009).
Los datos porcentuales son escalofriantes. Informes comparativos entre enero y junio de los dos últimos años hablan de un incremento del 58.3 por ciento en asesinatos de mujeres, 60 por ciento en casos de violencia sexual y 66.6 por ciento más de suicidios de mujeres.
En entrevista, la feminista española Celia Amorós señala que este tipo de violencia contra las mujeres está relacionado con el imaginario libertino del Marqués de Sade, que piensa que las mujeres deben ser meramente usufructo de los hombres e inmediatamente sacrificadas a un padre despótico, porque en un estado fallido, en cierto modo, no hay contrato social y por tanto no hay contrato sexual, entonces las mujeres son pasto y usufructo de todos.
Marcela Lagarde, feminista mexicana, hace un recuento de las muchas violencias que marcan la vida de las mujeres y apunta que han desechado los conceptos misóginos no científicos como el de crimen pasional, ese que todavía sostienen las autoridades judiciales de Oaxaca.
Hoy la violencia –en definiciones científicas y jurídicas- comprende la violencia sexual, la violación, el estupro, el incesto, el acoso, la violencia conyugal y familiar, la callejera y otras formas de violencia de género que abarca todos los ámbitos: laboral, patrimonial, psicológica, intelectual, simbólica, lingüística, económica, jurídica y política.
Si 647 vidas, en once años no dicen nada a la sociedad; si las últimas 53 vidas terminadas de forma violenta en estos once meses de 2009 son invisibles para una mayoría expectante; si la vida de Clara de Cozoaltepec nos es indiferente, nada podremos decir más adelante. Guardaremos silencio frente a todos los crímenes por las razones o sinrazones por las cuales se cometan y entonces, como asegura Celia Amorós confirmaremos nuestra estancia en el estado fallido. El contexto social En el documento Feminicidio en Oaxaca, impunidad y crimen de Estado contra las mujeres, Informe Ciudadano 2008-2009, las organizaciones civiles y el Colectivo Huaxyacac, destacan el tejido social en el cual las mujeres viven la violencia: hay incremento de grupos delictivos, crisis económica y mayor desempleo, corrupción e impunidad del sistema de justicia, lo que plantean un contexto de alto riesgo para la vida de las mujeres. Algunos datos son:
14 mil 200 personas fueron asesinadas por el crimen organizado entre 2007 y noviembre de 2009. En 2007, hubo 197 millones de actos de corrupción en el sistema público mexicano. La corrupción representó en el año 2007, cerca de 27,000 millones de pesos (2,045 millones de dólares) en “mordidas” o sobornos. (Fuente: Transparencia Mexicana). Solo el 10% de la personas denuncia los delitos. 1% de los delitos denunciados termina en sentencia condenatoria 98 y 99% de los crímenes quedan en la impunidad. Hay más de 400,000 órdenes de arresto pendientes. (Fuente CNDH) Las cifras oficiales ¿no mienten? Pero hay más cifras, la interminable cuenta de lo que no queremos percibir. Estas no son cifras de la sociedad civil organizada cuyas voces son descalificadas por la autoridad que siente que la sociedad no debe tener voz, menos aún cuando sus palabras sirven para hacer señalamientos sobre la falta de capacitación y pasividad frente a un número cada vez más creciente de mujeres violentadas en todas sus formas. Sin embargo, aún las cuentas oficiales de la Fiscalía de Delitos contra la Mujer y de la Agencia del Ministerio Público de Menores dicen lo contrario a lo que quisieran oír:
288 denuncias por violencia familiar. 515 por violencia familiar con lesiones. 46 de este mismo tipo, sólo que con amenazas. 9 más con lesiones y amenazas 10 por desaparición de persona 130 por abuso sexual. 20 de hostigamiento sexual. 36 de abuso sexual agravado 27 por estupro 19 tentativas de violación 109 violaciones 25 equiparados a la violación 3 violaciones tumultuarias 7 violaciones entre cónyuges 1 violación agravada
La fuente oficial sostiene que en total son mil 431 averiguaciones iniciadas por la comisión de estos y otros delitos, apenas 21.4 han sido consignadas o remitidas.
La violencia familiar que comprende violencia física, emocional o psicológica, económica, patrimonial y sexual, entre otras, se manifiesta en mujeres de todas las edades. La estadística de la Fiscalía sobre el tema señala que 193 menores de edad, entre cero y 18 años, fueron violentadas sexualmente entre el 1 de enero y el 16 de noviembre de este año. Otras 87 niñas sufrieron violencia familiar. Cantidades que representan el 89.1 por ciento y 68.9 por ciento, respectivamente, con relación a los niños.
Sin embargo, el subregistro de violencia sexual y familiar es más alto de lo que podríamos imaginar. Expertas en la materia sostienen que alrededor de un 60 y 70 por ciento de estos delitos no se denuncian, peor aún, muchas mujeres y menores de edad tienen acceso a la denuncia legal después de años de sufrir la violencia en sus hogares, coinciden en entrevistas por separado la psicóloga Rosario Sánchez Pacheco, de la asociación civil, Clínica de Atención Psicológica y Terapias Alternativas, y la fiscal Ileana Hernández Gómez. El lamentable crecimiento Ana María Hernández, coordinadora de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad de Oaxaca, ve con preocupación el incremento de la violencia de género contra las mujeres, resultado de las muchas omisiones institucionales y gubernamentales, en suma del Estado responsable de la seguridad de las mujeres y de que éstas vivan en un ambiente libre de violencia.
Explica que las cifras, aunque frías, muestran un panorama desolador que confirman la tesis de las organizaciones no gubernamentales en el sentido de que hay una permisibilidad al no castigar a quien violenta y no sancionar a quien no cumple con su tarea de gobierno: desde el policía que no investiga, hasta el juez que impone castigos irrisorios a quien asesina a una mujer; desde el legislador que ignora el grave problema del feminicidio y niega su existencia al no reconocerlo hasta el funcionarios público que desdeña la perspectiva de género como herramienta fundamental de una política pública.
El resultado sostiene la activista pro derechos de las mujeres es el que hoy podemos contar y cuantificar en base a lo que publican los medios impresos que se editan en Oaxaca de Juárez, por ejemplo el comparativo de datos entre enero y junio de 2008 y 2009: el número de asesinatos contra mujeres se incrementó 58.3 por ciento, al pasar de 21 a 36 en sólo un año.
La violencia familiar reportó en ese mismo lapso 77 por cada año.
Sin embargo, no podemos decir lo mismo en relación con la violencia sexual, cuyo número de hechos ocurridos en ese tiempo, se incrementó en 60 por ciento y los suicidios entre mujeres, muchas veces derivados de la violencia de pareja o familiar aumentó en un 66 por ciento.
El Colectivo Huaxyacac hace un análisis sobre esas mujeres asesinadas en los primeros siete meses de este año, que para entonces sumaban 43 víctimas. Sus edades, revela el documento, oscilaban entre los seis y 85 años de edad.
El más alto número de mujeres asesinadas, siete, se ubicó entre aquellas que tenían entre 21 y 25 años, le siguen las menores de cinco años que al igual que las de 26 a 30, reportaron cinco en cada quinquenio en que fue dividida la estadística.
Por sus actividades, uno de los factores que mayor prejuicio genera entre servidores públicos que culpabilizan a las mujeres de la violencia asesina, cabe resaltar que la mayoría se dedicaban al hogar, con un total de nueve; una curandera, dos enfermeras, una bailarina, tres estudiantes, una agente de seguridad, una religiosa, tres meseras, dos trabajadoras domesticas, una secretaria, una abogada y activista, una campesina, una militante, una comerciante. En los otros casos no se especifica la actividad que realizaban.
De sus asesinos, 12 tenían un vinculo afectivo con ella; cinco esposos o concubinos, tres hijos, un padre, dos amigos y un enemigo de su pareja; en 31 casos, los medios no relataron que relación tenían las mujeres con sus victimarios.
Por lo que se refiere a la zona geográfica donde ocurrieron los hechos:
37.5 % en los Valles Centrales 17.5 % en el Istmo 15 % en Sierra Sur 12% en la Costa 7.5 % en la Mixteca 5 % en Tuxtepec 2.5 % en Cañada y Sierra Norte.
Este día, 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, será esta fecha un llamado más a las sociedades del mundo y sus gobiernos para alcanzar uno de los propósitos fundamentales del feminismo internacional y de cualquier sociedad civilizada: eliminar la violencia contra las mujeres.
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