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Es sumamente preocupante y absurdo que en pleno Siglo XXI estén imperando ideas oscurantistas como si estuviéramos en la edad media, con la aprobación de leyes antiaborto en 17 estados de la república, Morelos, Baja California Norte, Campeche, Chihuahua, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Yucatán, Querétaro, Oaxaca y Veracruz, entidades en los que ha imperado la cerrazón y el radicalismo conservador de los gobiernos que las dirigen y que con la alianza retrógrada PRI-PAN han penalizado el aborto, en claro retroceso en materia de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
Las políticas actuales en las que se privilegian las creencias personales y creencias religiosas, vulneran el estado laico, se alejan de la democracia y avanzan hacia el autoritarismo y al fundamentalismo, en detrimento y en contra del respeto a las “minorías” que en realidad, somos una gran mayoría. Pensamos que en un estado liberal no se debe legislar por encargo de la iglesia ultraconservadora sino a favor de la libertad de las y los ciudadanos.
La ley antiaborto aprobada por los 17 congresos locales, significan un retroceso para los derechos humanos de las mujeres. Raffaela de Schuaum, Directora de la organización civil Ipas dice que el Estado se olvida de cuidar la salud de la mujer en nombre de un supuesto derecho del óvulo fertilizado, sustituyendo la dignidad de la persona por el derecho a la vida de un genoma. A su vez, Fernando Díaz de León, abogado del Grupo de Información en Reproducción Dirigida (GIRE) afirma que las reformas no se basan en argumentos científicos, por lo que para revertir esta situación debe llevarse al plano jurídico para que el Estado Mexicano dé una explicación científica de estas decisiones unilaterales. Asimismo el Centro de Derechos Humanos Victoria Díez, comenta que se pretende acreditar que la reforma es anticonstitucional, porque lo que la consagra es una creencia religiosa de que un óvulo fecundado por un espermatozoide es considerado persona y que además no puede establecerse en la Constitución.
Para Rosaura Ruíz Gutiérrez, Presidenta de la academia Mexicana de las Ciencias, es alarmante que se haya promulgado una ley así, por los efectos que tiene para el desarrollo de la ciencia y calificó de leyes absurdas fundamentadas en principios científicos equivocados, como por ejemplo, al hecho de que se le otorguen derechos como un ser humano al cigoto, porque esto equivale a dárselos a cualquier célula, que sí tiene vida, es cierto, pero toda célula humana tiene vida, entonces tendríamos que darle derechos a los óvulos y a los espermatozoides. La especialista afirma que es indignante que después de las Leyes de Reforma, el país regrese a formular leyes donde la vida de los ciudadanos sea regida por principios religiosos. Lo anterior, sin duda, es un retroceso a los tiempos previos a la separación entre la Iglesia y el Estado.
Con los gobiernos panistas estamos viviendo años de intolerancia basado en dogmas y no en las ciencias que buscan la verdad, los valores laicos han sido abandonados y se están asumiendo valores dependientes de organizaciones y confesiones religiosas, como dice Octavio Rodríguez Araujo en su artículo en La Jornada, con el inminente riesgo de que se sigan imponiendo en las políticas públicas nuevas aberraciones en cuanto a las libertades ciudadanas y derechos sociales, sexuales y reproductivos.
Ante este panorama funesto, las mujeres tenemos el derecho y la obligación de dar la batalla y de iniciar un proceso de reorganización para recuperar los espacios perdidos y procurar la real defensa de las mujeres; por lo tanto reinvindicamos:
1. El derecho a decidir sobre su cuerpo, su sexualidad y su maternidad y por a libertad de las mujeres criminalizadas por ejercer su derecho a abortar. 2. En defensa del Estado laico y contra la injerencia de cualquier iglesia al tratar de imponer sus valores al conjunto de la ciudadanía. 3. Por denunciar públicamente a las/los políticas/os que votaron a favor de las mencionadas reformas. 4. Por el derecho a la salud y la despenalización del aborto en todo el país.
Desde este espacio, las mujeres decimos: no nos rendimos, no nos pueden imponer leyes que atentan contra nuestros derechos. Las mujeres somos dueñas de nuestro cuerpo y nadie va a decidir sobre nosotras.
Colectivo “Mujer Nueva” Diciembre 2009.
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