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LA COLUMNA ROTA
Desapareció Diego Fernández de Cevallos, uno de los personajes principales que fraguó, junto con muchos, el fraude electoral en 1988 (recordemos el 94 y el Fobaproa); uno de los abogados del diablo, uno de los que alardeó que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para México. El señor desaparece y de inmediato la nota corre por las redes sociales, para después ser dada a conocer en los medios de comunicación.
Entonces con el rostro “desencajado” sale Felipillo a dar la orden de que se le busque por todos lados, a movilizar a todas sus corporaciones “que le están ganando la batalla a la delincuencia”- que sí está organizada - , y hasta el momento no lo encuentran. Ya el PAN ha puesto anuncios buscándolo diciendo: DIEGO ESTAMOS CONTIGO; le hicieron saber a través de los medios que sus hijos están fuertes y que todo mundo lo está buscando.
Hace tres años, el 24 de mayo, en Oaxaca desaparecieron Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez; Nadín, hija de Edmundo, desde aquel 4 de junio del 2007 (que por una nota en un medio nacional se enteró de que su padre había desaparecido al ser reclamado por el EPR), inició su búsqueda sin que el “presidente” diera la orden de que lo buscaran, sin enviarle mensajes a Edmundo o Gabriel diciéndoles que sus hijos estaban fuertes, porque la realidad es que no lo estaban.
Con todo y eso, Nadín expresa su solidaridad con la familia del jefe Diego; ella comenta: “sabemos lo que deben estar sufriendo, no es nada fácil una situación así, es algo que no deseo para nadie”. Sin embargo, también es injusto todo el montaje que le están dando a esta desaparición, él es un ciudadano y qué bueno que lo estén buscando, pero nuestros desaparecidos también lo son, comenta vía telefónica con quien escribe.
Y una vez más, en efecto, tal pareciera que para ser localizado debes ser político, tener posición, poder, para que se den órdenes para encontrarte, ¿y cuándo se dará la orden para que encuentren al resto de los desaparecidos?, algo que también es risible es que ahora resulta que Don Diego era un pan de Dios, “El Universal” recriminó a su lectores por hacer críticas del señor.
¿Por qué no se pronuncia y dá la orden Felipe Calderón? - ya de consuelo, Ulises Ruiz- para encontrar a los desaparecidos en el estado de Oaxaca; ¿quién de estos señores le ha brindado su solidaridad a Nadín y Margarita, hermana de Gabriel Cruz Sanchez?, ¿por qué no se la han dado a Emelia Ortiz por la desaparición de sus primas Virginia y Daniela, desaparecidas hace casi tres años también? Por un pequeño detalle: los primeros son Eperristas: “son malos, no como Diego”, y hasta el cansancio se han señalado a los gobiernos estatal y federal de su desaparición; y las segundas pues, sencillo, “son Triquis”.
Una vez más este tipo de detalles muestran lo poco que importamos los ciudadanos comunes y corrientes, muestran que la justicia sólo existe para los privilegiados, una muestra clara de todo esto son los recientes hechos en San Juan Copala, donde asesinan, desaparecen, torturan y ninguna autoridad actúa para terminar con ese diario vivir en esa tan golpeada.
¿Y todavía se preguntan por qué hay descontento social? Nadín termina diciendo que espera encuentren a Diego, pero también a su padre y a todos los desaparecidos, ella seguirá, sin que se den órdenes de arriba, buscando a su papá; y nuevamente dejando claro que no parará “Hasta Encontrarlos”.
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