1. Las masivas y maravillosas marchas de ayer jueves, realizadas por la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de Educación (CNTE) sacaron de quicio al gobierno de Calderón, a los empresarios y a los medios de información. Los tres fuertes contingentes que salieron desde distintos puntos del DF: del oriente por la Calzada Zaragoza, del sur por la calzada de Tlalpan y del occidente por el Paseo de Reforma, que fueron en realidad un gran manifestación porque llegaron con escasa diferencia de tiempo al Zócalo de la ciudad de México, desquiciaron en tránsito en esa inmensa urbe; pero lo que más preocupó a sus enemigos fue el gran grito libertario de los profesores de todo el país: “Ninguna imposición; justicia e igualdad en la toma de decisiones”. Con la masiva manifestación los profesores le recordaron a México que el único camino para conquistar la libertad y el respeto es luchando por los derechos de todos los trabajadores del país.
¿Qué tanto de consulta ciudadana es necesaria? ¿Hasta dónde llevar las opiniones de la gente? Los “expertos” seguramente pensarían en poner límites a la opinión y a la participación de la gente, puesto que suponen que las mayorías no saben lo que les conviene. Así, el anterior gobierno estatal se impuso con el levantamiento de una lona, identificada de manera elegante como velaría sobre el auditorio Guelguetza. La manta tuvo un costo superior a los cien millones de pesos.
Los “expertos” proyectaron una vida útil del tinglado de treinta años; sin embargo, un año después se tiene como respuesta que la lona quedó postrada con los primeros vientos de marzo. Quizás la mejor solución sería cortar la manta en cachitos y repartirla entre los múltiples manifestantes que recorren todos los días las calles de Oaxaca para evitar insolaciones, total en la entidad siempre existen motivos para la protesta o para la escenificación de la protesta. Haría falta más lona.
Todos conocemos las cifras que dimensionan la crisis de derechos humanos que cruza México: más de medio centenar de miles de personas han perdido la vida en los últimos cinco años; entre tres mil y cinco mil personas han sido desaparecidas/os, según la ONU y la CNDH (aunque hay informes de la sociedad civil que contabilizan más de veinte mil); más de seis mil personas han sido puestas bajo arraigo, de las cuales - según el Subcomité de Prevención de la Tortura de la ONU - se sospecha que el 50% sufrió tortura, pero tan sólo al 3% se le ha condenado, según la PGR; así como, finalmente, un incremento de más del cuádruple en las quejas por tortura ante la CNDH con respecto a 2006; son algunos de los datos conocidos sobre la crisis. A lo anterior hemos de sumar los incontables y cada vez más frecuentes casos de violación sexual, feminicidio, secuestro, explotación laboral y sexual infantil, trata de personas y otros delitos cometidos principalmente por particulares, aunque con el concurso de funcionarios estatales o financieros corruptos.
Un planeta violento. En 2011, en el mundo hubo 14 guerras más que en 2010 y aunque todavía haya quien diga que no, esas guerras incluyen a México, cuyo conflicto bélico fue comparado con los vividos por Egipto, Irak, Pakistán, Nigeria, Somalia y otras naciones, datos que da a conocer el Barómetro de Conflictos 2011 del Instituto de Investigación de Conflictos Internacionales de la Universidad de Heidelberg, Alemania (proceso.com.mx 23/02/2012). El resultado, ustedes ya lo conocen: inseguridad para la población, como en toda guerra que se precie de ser eso.
1. “¡De Panzazo! El drama de la educación en México”, es una película hecha por Televisa y su principal locutor Carlos Loret de Mola. Presenta una variedad periodística de temas sobre educación, deforma a su manera el asunto y no logra plantear el problema educativo real que no es culpa particular de Calderón, de Esther Gordillo, de los profesores, los estudiantes o los padres de familia, sino de toda una estructura económica y política capitalista de la que nadie habla por profunda ignorancia o por así convenirle. La gente tonta –para no decir imbécil- siempre busca culpabilidad individual para no tener el trabajo de explicarse más los problemas. Antes de Calderón, de la Gordillo, de Vázquez Mota, de Lujambio, los problemas educativos eran parecidos y después que dejen el poder van a continuar si no hay una transformación radical. Todos ellos son funcionarios nefastos, que deberían estar en la cárcel por ineficaces, pero son sólo parte de la estructura.