Si acaso fallezco me llevas al centro Allá San Jerónimo me dará consuelo Y quiero una misa de cuerpo presente El agua bendita en un jicalpextle En vez de dos cirios me alumbren tus ojos Para que me quiera hasta San Jerónimo… Luis Martínez Hinojosa
Esto es sólo una nota que tal vez algunos lean, no pretende ser un artículo ni un ensayo ni un escrito científico. Sólo aspira a ser lo que muestre con letras que el Istmo de Tehuantepec está de luto, y está derramando lágrimas porque uno de sus hijos grandes se ha ido.
En una pequeña o gran ciudad o pueblo, un gran teatro es el signo visible de cultura. Sir Laurence Olivier
Hace algún tiempo, escribí una nota sobre el estreno de la más reciente obra de teatro de Marco A. Pétriz y del Grupo Teatral Tehuantepec, Fatalidad, en donde indicaba algunas generalidades sobre la misma. La obra, profesional en todos los aspectos, ha andado y está haciendo camino para el arte tehuano.
No voy a repetir lo que antes he escrito y opinado sobre Fatalidad, que es excelente. Vamos a ver lo que Tehuantepec ha producido y lo que México opina sobre ello.
Y es verdad lo que dicen. Porque es una cosa leve, alada y sagrada el poeta, y no está en condiciones de poetizar antes de que esté endiosado, demente, y no habite ya más en él la inteligencia. Mientras posea este don, le es imposible al hombre poetizar y profetizar. Platón, Diálogos, “Ion”.
Vamos a leer un poco de poesía hecha en Tehuantepec. No para juzgar su eventual belleza o su falta de ella, sino para desentrañar algo menos problemático: sus contenidos extra-poéticos, como, por ejemplo, su contenido crítico, es decir, trataremos de desvelar la negatividad poética (no se entienda ‘negatividad’ en sentido de ‘demérito’ de algo, sino como la forma de hacer patente lo que no se ve o no se muestra de una cosa) de lo que se escribe en nuestro pueblo. Intentaremos darle estatura filosófica a la poesía, no decidir sobre su calidad estética.
“2 Octubre, ¡Sí se olvida!”: Oaxaca nos sigue doliendo (parte II)
Octubre es un mes lleno de fechas históricas. Por mencionar las más consideradas entre los movimientos sociales de izquierda; comenzando por el 2 de Octubre de 1968, con la matanza de Tlatelolco, pasando por el día 9, pero de 1967, en que fue asesinado el Comandante Guerrillero Ernesto Guevara de la Serna, mejor conocido por “el Che”. Luego, el 12 de Octubre de 1492, día en que la desgracia llegó a nuestras tierras desde el otro lado del Atlántico. Día del encontronazo de nuestras culturas y las venidas del continente europeo.
Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil. Ernesto Sábato.
Noticia histórica
En la primera mitad del siglo XX, México contó con filósofos muy talentosos, poseedores de una originalidad acentuada y muy osada: destacaron los del grupo llamado el Ateneo de la Juventud, entre ellos Antonio Caso, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Vicente Lombardo Toledano, etc. Con propuestas iconoclastas: se planteaban (y lo lograron) la destrucción del positivismo como soporte del sistema educativo y social del país, heredado del juarismo y el porfirismo.1