Estamos, tal vez, en la última etapa de lo conocemos como capitalismo, un sistema que ha dominado el mundo desde hace ya varios siglos y que nació con la llamada Revolución Industrial en la vieja Inglaterra.
1. El maestro no es cualquier trabajador –y eso el Presidente Enrique Peña Nieto debería saberlo mejor que nadie, tal como ya he escrito varias veces- es un trabajador de la enseñanza, un transmisor de la cultura y de comportamientos. Sí es (con mucha dignidad) un obrero, un asalariado, un servidor del Estado, un explotado, pero al fin un trabajador especial porque está en contacto directo con niños, adolescentes y jóvenes, además de sus padres. ¿Puede o debe el Estado sobajarlo, tratarlo con la punta del pie, como si fuera un simple trabajador asalariado que no se le hace caso a pesar de ser el creador de la riqueza que otros -la extrema minoría- disfruta injustamente a manos llenas?
Si el gobierno y los empresarios siguen reprimiendo como hasta hoy, surgirá el México bronco
1. El poderoso movimiento magisterial de 1989 encabezado por la Coordinadora (CNTE) contra la dirigencia espuria o charra que entonces tenía en la cabeza a Carlos Jongitud Barrios, obligó al gobierno de Carlos Salinas (1988-94) a desconocer a aquel líder del SNTE que en 1972 había acabado con el fuerte dominio del caciquismo de Robles Martínez. El presidente Salinas impuso a Esther Gordillo Morales como nueva líder pero ésta tuvo que reconocer a varias secciones sindicales independientes (Oaxaca, Chiapas, sección IX) y otras secciones “de composición”, entre ellas la sección X de profesores de enseñanza secundaria que fue un comité ejecutivo mitad charro y mitad independiente que en menos de tres años se hizo charro con la estrategia de la Gordillo.
En algo estoy de acuerdo con Antonio Attolini, el movimiento juvenil #YoSoy132 no fue, ni por asomo, la primavera mexicana. A un año de su nacimiento, el movimiento se mantiene en la inercia, hubo imposición pero aún no hay rastros de LA REVOLUCIÓN. Su espontaneidad y vigor le dio una capacidad de convocatoria impresionante, pero al mismo tiempo firmo su culmine. Se acostumbraron a los movimientos de masas, al micrófono, a las luces. A su efímera ilusión de lucha pacífica.
Desde que Olimpia de Gouges publicó en septiembre de 1791 la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana han pasado 222 años. Son tal vez los años de las más grandes batallas que las mujeres han emprendido para que se reconozcan sus derechos políticos y con ellos el resto de sus derechos humanos. La lucha de las mexicanas no es más corta aunque apenas se cumplirán 60 años del voto universal, pero igual son casi 200 años desde la primera noticia documentada sobre la demanda de mujeres pidiendo participar en la vida pública y política del país. En Oaxaca, la documentación de estas manifestaciones se registra a principios del siglo XX, es decir, tendríamos que estar conmemorando y reflexionando sobre esos cien años por los derechos políticos de las mujeres.
Ni el dinero ni el poder deben impedir la aplicación de la ley
Voy a tocar todas las puertas que sean necesarias, advierte
Zoila Elizabeth Bengochea Espitia recuerda la alegría de su hija, su entusiasmo por la vida, el cariño entrañable que le profesaba a su familia, a sus amigos y amigas. Era humana en todo sentido, se quitaba las cosas para dárselas a otra persona, dice con orgullo…por eso no puede entender la forma en que Alejandro Enrique Rivera López le arrebató la vida, la forma en que les robó sus sueños…